/ miércoles 4 de diciembre de 2019

La cultura musical en México.

En Mèxico, estamos rodeados de música, en tanto juegan un papel en nuestras vidas; forman plenamente parte del mundo social, insertándose en el campo de las culturas musicales; éste se caracteriza por haber conservado la atención a las formas sonoras y al contexto social cambiando a la par de las sucesivas definiciones de su objeto en tanto que es la expresión de los diversos grupos humanos. Al adentrarse al conjunto de relaciones que la música mantiene en el ámbito sociocultural, nos permite una forma particular de entender el mundo a través del espacio sonoro y su apropiación en la sociedad.

La música funciona no sólo con sonidos, también con la escucha, esto refleja aspectos diferenciados del hecho musical, por un lado el sonido como señal acústica y el sonido como fuente cultural de percepciones, sensaciones, con lo que habría que poner especial atención a las diversas maneras y disposiciones del escuchar, así, en el ámbito musical los estímulos sonoros viven, siempre ya reinterpretados por ejecutantes y oyentes en relación con valores sonoros, esto remite de diversas formas a otro universo de experiencias que colabora en las maneras de recepción en las culturas musicales.

La música es considerada también como parte de una identidad, organizadas dinámicamente con la historia, de la que no puede separarse, teniendo en todos los tiempos funciones muy variadas. Ésta pueden extenderse de manera casi indefinida, tan variadas son las circunstancias en las que los hombres de todas partes del mundo han descubierto la música como un elemento de valor positivo para llevar a cabo las tareas de la vida diaria en correspondencia con las necesidades objetivas de la sociedad, entre éstas se encuentra la construcción identitaria y ser a la vez un producto inmerso en la vida cotidiana de los individuos.

Por tanto, tenemos que valorar el lugar y las potencialidades de las músicas, para ello es necesario examinarlas objetivamente, conforme aparecieron en diferentes momentos de la historia, considerar sus relaciones con la vida y la sociedad y cómo evolucionaron tales relaciones. La función de la música determina su importancia e impacto nacional, cuando la función cambia, nuevas formas y estilos surgen y tienden a modificarse de acuerdo a las necesidades e impacto en la población.

La música establece formas de análisis y construcción de la memoria colectiva; su función consiste en recuperar el vínculo entre la manera de entender el mundo de los individuos a través de la tradición oral con un pasado vivido dentro de un tiempo y espacio determinados. En este sentido, nos referimos a una dinámica en la que entendemos la música como un campo de la expresión humana, en la que están involucrados distintos niveles, emisor, transmisor y receptor, y este último es el que genera una serie de respuestas diferenciadas

La música no son sólo lenguaje, también son un conjunto de elementos que conforman una actividad significante. Esto no se debe entender como un predominio de lo individual, de lo personal. Se trata, más bien, de una actividad colectiva. Sin embargo, la unión que establecen la música entre imágenes, sonidos, memoria, sensaciones, recuerdos y deseos crean, en el receptor, formas de subjetividad que son en sí mismas adaptadas a sus realidades sociales.

Las músicas han sido siempre una forma de expresión de los pueblos y de las personas; las manifestaciones musicales van unidas a las condiciones culturales, económicas, sociales e históricas de México, dentro de un tiempo y espacio determinados. Para poder comprender un tipo de música concreto es necesario situarlo dentro del contexto histórico y cultural en el que ha sido creado como procesos comunicativos que emergen de la propia cultura.

En Mèxico, estamos rodeados de música, en tanto juegan un papel en nuestras vidas; forman plenamente parte del mundo social, insertándose en el campo de las culturas musicales; éste se caracteriza por haber conservado la atención a las formas sonoras y al contexto social cambiando a la par de las sucesivas definiciones de su objeto en tanto que es la expresión de los diversos grupos humanos. Al adentrarse al conjunto de relaciones que la música mantiene en el ámbito sociocultural, nos permite una forma particular de entender el mundo a través del espacio sonoro y su apropiación en la sociedad.

La música funciona no sólo con sonidos, también con la escucha, esto refleja aspectos diferenciados del hecho musical, por un lado el sonido como señal acústica y el sonido como fuente cultural de percepciones, sensaciones, con lo que habría que poner especial atención a las diversas maneras y disposiciones del escuchar, así, en el ámbito musical los estímulos sonoros viven, siempre ya reinterpretados por ejecutantes y oyentes en relación con valores sonoros, esto remite de diversas formas a otro universo de experiencias que colabora en las maneras de recepción en las culturas musicales.

La música es considerada también como parte de una identidad, organizadas dinámicamente con la historia, de la que no puede separarse, teniendo en todos los tiempos funciones muy variadas. Ésta pueden extenderse de manera casi indefinida, tan variadas son las circunstancias en las que los hombres de todas partes del mundo han descubierto la música como un elemento de valor positivo para llevar a cabo las tareas de la vida diaria en correspondencia con las necesidades objetivas de la sociedad, entre éstas se encuentra la construcción identitaria y ser a la vez un producto inmerso en la vida cotidiana de los individuos.

Por tanto, tenemos que valorar el lugar y las potencialidades de las músicas, para ello es necesario examinarlas objetivamente, conforme aparecieron en diferentes momentos de la historia, considerar sus relaciones con la vida y la sociedad y cómo evolucionaron tales relaciones. La función de la música determina su importancia e impacto nacional, cuando la función cambia, nuevas formas y estilos surgen y tienden a modificarse de acuerdo a las necesidades e impacto en la población.

La música establece formas de análisis y construcción de la memoria colectiva; su función consiste en recuperar el vínculo entre la manera de entender el mundo de los individuos a través de la tradición oral con un pasado vivido dentro de un tiempo y espacio determinados. En este sentido, nos referimos a una dinámica en la que entendemos la música como un campo de la expresión humana, en la que están involucrados distintos niveles, emisor, transmisor y receptor, y este último es el que genera una serie de respuestas diferenciadas

La música no son sólo lenguaje, también son un conjunto de elementos que conforman una actividad significante. Esto no se debe entender como un predominio de lo individual, de lo personal. Se trata, más bien, de una actividad colectiva. Sin embargo, la unión que establecen la música entre imágenes, sonidos, memoria, sensaciones, recuerdos y deseos crean, en el receptor, formas de subjetividad que son en sí mismas adaptadas a sus realidades sociales.

Las músicas han sido siempre una forma de expresión de los pueblos y de las personas; las manifestaciones musicales van unidas a las condiciones culturales, económicas, sociales e históricas de México, dentro de un tiempo y espacio determinados. Para poder comprender un tipo de música concreto es necesario situarlo dentro del contexto histórico y cultural en el que ha sido creado como procesos comunicativos que emergen de la propia cultura.

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