Discapacidad motriz: La batalla de Alicia en una sociedad desigual

Beltrán utiliza su talento en la creación de manualidades para salir adelante junto con su esposo

Sandra Solís │ El Sol de Sinaloa

  · sábado 22 de agosto de 2020

Foto: Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

Culiacán, Sin.- Nacida en la sindicatura de Jesús María y diagnosticada desde los ocho meses con poliomielitis, la vida que se aproximaba para la señora Alicia Beltrán era una llena de obstáculos y desigualdad social por su discapacidad motriz, pero que, con su actitud de no dejarse vencer, ha logrado sobrevivir con la venta de manualidades.

En un largo suspiro, nostalgia y un poco de resignación, la señora Alicia responde que vive en un momento en que las personas discapacitadas siguen siendo dejadas de lado tanto por las autoridades, ciudadanía y empresas. Esta última, al recibir un sencillo “no” cuando busca una oportunidad laboral y por parte de los gobiernos, el apoyo llega hasta los 29 años y después le tienen que hacer como puedan.

“Todos tenemos derechos, todos, todos comemos, todos ocupamos, no nos llega, hay gente peor que yo y no le llega apoyo y se habló que se apoyará a todas las personas por parejo, como a las personas de la tercera edad, a todos les está llegando, a nosotros nada”, expresó.

Ahora con una pandemia mundial, la situación para ella y su esposo, quien también sufre de poliomielitis sin poder caminar y utilizando una silla de ruedas para trasladarse, es cada vez más difícil el obtener recursos para sostenerse. Por parte de su esposo, ya no es factible trabajar como taxista y para la señora Alicia, busca cualquier tipo de manualidades para vender, como cubrebocas bordados.

Foto: Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

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Si gano, pero no suficiente y menos ahorita porque mi esposo no trabaja, ya no trabaja el taxi porque estaba saliendo muy caro nomas pagar la renta, a veces me ayuda, entre los dos estamos.

Alicia

PRECARIEDAD

En su casa, el gas es un lujo que no se han podido dar al no tener dinero para pagarlo, la parrilla es la alternativa que tiene para hacer sus alimentos y para esto, el recibo de la luz ha llegado con un costo más elevado, mismo que ya fue vencido y ahora está el riesgo de quedarse sin energía eléctrica.

¿De dónde voy a pagar si no hay trabajo?, se cuestiona la señora Alicia, mientras voltea a ver la sala de su casa en su silla de ruedas, observando como su equipo de trabajo, su tercera máquina de coser ya “dio lo que tenía que dar” y para arreglar su máquina industrial tiene que pagar casi dos mil pesos, quedándose sin herramientas para hacer sus manualidades.

Foto: Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

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Desde muy pequeña, Alicia, quien prefirió omitir su edad, recuerda cómo le llamaba la atención el hacer los productos que su mamá realizaba, al igual que las que miraba en revistas.

Aprovechando que en su casa había pedazos de telas, agarró las de color verde, blanco y rojo para tener una bandera de México para jugar. Después en sexto de primaria hizo un pingüino a mano y de ahí fue mejorando su talento.

En su camino, cuenta que en su casa en Santa María y después en El Tamarindo, sus padres hicieron todo lo posible para que ella pudiera caminar con aparatos, los cuales fueron siempre atesorados al tener la oportunidad de trasladarse de mejor manera hacía su escuela.

Sin embargo, al ir creciendo, cada vez se acababa la calidad de los aparatos y después de la muerte de su mamá, con el apoyo de una tía siempre los arreglaban para seguir usándolos. Hasta que, a sus 37 años, ya no se pudo hacer ninguna corrección, tomando la decisión de utilizar solo la silla de rueda que obtuvo gracias a una donación.

Foto: Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

SALIR ADELANTE

Para la señora Alicia es todo un orgullo haber estudiado hasta la preparatoria, al tener mayores conocimientos, los cuales fueron encausados hacía las manualidades, al ser la actividad en la que se distrae por completo de los retos que se enfrenta, pensando únicamente en lo mucho que le encanta hacerlos.

“Me encanta, me encanta, aunque como dice ella, otra vez, como chupacabritas hago las cosas, pero ahí están”, dice entre risas, al considerar que sus manualidades no son lo suficientemente bellas, sin reconocer que ha apantallado a niños y adultos con la calidad en que hace sus productos.

Desde hace tres años ha colaborado con la asociación “Emplea-M con causa”, quienes le ayudan a comercializar sus manualidades como los cubrebocas con bordados, piñatas, blusas, muñecas, sombreros y hasta productos de madera, los cuales, realiza con el apoyo de su esposo.

Foto: Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

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“Empecé a hacer cubrebocas sencillos esos de pellón y los vendí todos, pero un día ella vino, la señora Alba vino y me dijo que tal si hacemos bordados, pero ella no tenía la idea, pero yo tampoco, ahí me llevé, ahí me llevé hasta que empecé a sacar del Facebook que la Frida Kahlo”, destacó.

“Me las ingenio, si ella me dice así quiero el trabajo, pues hay que ver que así quede”, señaló. Para la señora Alicia la palabra “no”, no forma parte de su vocabulario y aunque puede tener dificultades a la hora de hacer una manualidad, siempre busca como lograrlo y que, al haber trabajado en talleres de costura, cada vez se hace más fácil.

Entre sus historias, presume como ya es “internacional”, al haber colaborado una vez en el famoso concurso Miss Universo, ayudado en la confección de vestidos para 90 muñecas mexicanas que se enviaron a diferentes países cuando trabajaba en un taller.

Pero también tiene historias en la que ha solicitado trabajo en empresas y la respuesta siempre es negativa o le dan falsas esperanzas mientras queda esperando una solución que jamás llega. Lo que ha orillado a la señora Alicia a siempre vérselas por ella misma para vender sus manualidades.

Foto: Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

Al ser consciente de las dificultades que atraviesan las personas con discapacidades, uno de los proyectos que contemplan ella y su esposo para el futuro, es habilitar un pequeño taller en su casa para crear un negocio de aparatos funcionales, como parapodios y balancines hechos de madera, “no hemos podido tampoco, pero sí se puede”, menciona.

Aunque le han cerrado las puertas en diversas situaciones, la señora Alicia no pierde la esperanza de seguir haciendo manualidades por su cuenta o trabajando en un taller, empresa o proyectos que lleguen a surgir.

PARA AYUDAR

Las personas que deseen adquirir un cubrebocas bordado con un diseño en especial se pueden contactar al número 66-72-52-07-47 con la asociación “Emplea-M con causa”.

Me las ingenio, si ella me dice así quiero el trabajo, pues hay que ver que así quede.

Alicia Beltrán, Artesana



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