/ lunes 4 de marzo de 2019

“Machucón” a jefes policíacos

Con precisión, en la víspera del Día de la Familia, que es la que sufre la ola de violencia y de la delincuencia, Daniel Cebreros Ordoñez les “machucó los dedos con la puerta” a las autoridades que aseguran que en el municipio y en el estado se cuenta con las mejores de las policías. Los nombró maquillistas” y al parecer, de los buenos.

El Presidente de la Asociación Política de Abogados de Sinaloa, experto en esta temática que sigue desde décadas, definió como simuladores a quienes no se cansan de afirmar que los índices delictivos tienden a la baja. Más bien tienen a las policías “boca abajo”.

El profesionista, citó para remachar lo que dijo tres hechos que fueron del conocimiento de la sociedad y que por más que traten de archivarse en el olvido de las instituciones del área, todavía están presentes, mientras que los mandos de las corporaciones “se hacen de la vista gorda”.

El primer incidente en el que se involucraron agentes policiacos, recordó, se registró en la colonia culiacanense Miguel Hidalgo, donde testigos acusaron que levantaron a varios jóvenes y nunca se deslindaron responsabilidades.

Luego durante las fiestas de diciembre pasado, circuló un video en las redes sociales donde los patrulleros de los que se anotó el número de unidad, le prestaron el arma larga a un individuo que luego tiró ráfagas para celebrar la llegada del Año Nuevo. Este asunto, lo escondieron los jefes de la policía.

Posteriormente una mujer elemento operativo de la Policía Municipal de Culiacán, cayó en manos de personal federal con importantes volúmenes de droga que transportaba.

Al respecto, Oscar Guinto Marmolejo, secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal intentó como especialista encubridor, señaló que en Seguridad Pública, había una persona con el nombre de la detenida, pero que no estaba se confirmaba si se trataba de ella. Frente a las evidencias, casi a fuerzas reveló que la dama gozaba de vacaciones.

El militar, pretendió enredar el caso hasta donde pudo y decidió no hablar más de ello. En la misma sintonía se mueve Cristóbal Castañeda Camarillo, secretario de Seguridad Pública de Sinaloa.

¿Por qué prefieren ocultar las cosas? Apenas que los mandos, sean parte de esa grave descomposición.

De noche, el aniversario de CTM en Sinaloa.

Como de costumbre, para su secretario general Gonzalo Figueroa, el aniversario 83 de la Confederación de Trabajadores de México en la entidad, -de lo que queda-, pasó de noche.

La central que tanto historia tuvo y desde la que se alentaron victorias políticas y sociales, no le mereció al mazatleco, siquiera un acto sencillo para recordar de dónde vienen, en dónde se encuentran y hacia dónde van.

No es de extrañarse que un personaje como el directivo de membrete de la CTM sinaloense, sea tan indiferente a las causas que se enarbolaron por otros que sí supieron ser líderes y que se adaptaron a sus tiempos y circunstancias.

Desde que el gobernador Quirino Ordaz Coppel le abrió las puertas de la Federación de Trabajadores de Sinaloa, si acaso el beneficiario de una flota de taxis, acudió a las oficinas cuando tomó posesión.

Después se perdió como en su cargo de regidor priista en Mazatlán. Sucede que Gonzalo Figueroa tiene más categoría de patrón que de trabajador. De allí brota su odio por la clase obrera a la que se habituó a mandar, no a defender.

Siempre dejó en segundas y terceras manos, la suerte de los cetemistas que llegan a un año más, con un dirigente mexicano enfermo –Oscar Aceves del Olmos- que en la fiesta que presidió, ordenó a los músicos que animaron el evento la vieja canción “Que nadie sepa mi sufrir”.


Con precisión, en la víspera del Día de la Familia, que es la que sufre la ola de violencia y de la delincuencia, Daniel Cebreros Ordoñez les “machucó los dedos con la puerta” a las autoridades que aseguran que en el municipio y en el estado se cuenta con las mejores de las policías. Los nombró maquillistas” y al parecer, de los buenos.

El Presidente de la Asociación Política de Abogados de Sinaloa, experto en esta temática que sigue desde décadas, definió como simuladores a quienes no se cansan de afirmar que los índices delictivos tienden a la baja. Más bien tienen a las policías “boca abajo”.

El profesionista, citó para remachar lo que dijo tres hechos que fueron del conocimiento de la sociedad y que por más que traten de archivarse en el olvido de las instituciones del área, todavía están presentes, mientras que los mandos de las corporaciones “se hacen de la vista gorda”.

El primer incidente en el que se involucraron agentes policiacos, recordó, se registró en la colonia culiacanense Miguel Hidalgo, donde testigos acusaron que levantaron a varios jóvenes y nunca se deslindaron responsabilidades.

Luego durante las fiestas de diciembre pasado, circuló un video en las redes sociales donde los patrulleros de los que se anotó el número de unidad, le prestaron el arma larga a un individuo que luego tiró ráfagas para celebrar la llegada del Año Nuevo. Este asunto, lo escondieron los jefes de la policía.

Posteriormente una mujer elemento operativo de la Policía Municipal de Culiacán, cayó en manos de personal federal con importantes volúmenes de droga que transportaba.

Al respecto, Oscar Guinto Marmolejo, secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal intentó como especialista encubridor, señaló que en Seguridad Pública, había una persona con el nombre de la detenida, pero que no estaba se confirmaba si se trataba de ella. Frente a las evidencias, casi a fuerzas reveló que la dama gozaba de vacaciones.

El militar, pretendió enredar el caso hasta donde pudo y decidió no hablar más de ello. En la misma sintonía se mueve Cristóbal Castañeda Camarillo, secretario de Seguridad Pública de Sinaloa.

¿Por qué prefieren ocultar las cosas? Apenas que los mandos, sean parte de esa grave descomposición.

De noche, el aniversario de CTM en Sinaloa.

Como de costumbre, para su secretario general Gonzalo Figueroa, el aniversario 83 de la Confederación de Trabajadores de México en la entidad, -de lo que queda-, pasó de noche.

La central que tanto historia tuvo y desde la que se alentaron victorias políticas y sociales, no le mereció al mazatleco, siquiera un acto sencillo para recordar de dónde vienen, en dónde se encuentran y hacia dónde van.

No es de extrañarse que un personaje como el directivo de membrete de la CTM sinaloense, sea tan indiferente a las causas que se enarbolaron por otros que sí supieron ser líderes y que se adaptaron a sus tiempos y circunstancias.

Desde que el gobernador Quirino Ordaz Coppel le abrió las puertas de la Federación de Trabajadores de Sinaloa, si acaso el beneficiario de una flota de taxis, acudió a las oficinas cuando tomó posesión.

Después se perdió como en su cargo de regidor priista en Mazatlán. Sucede que Gonzalo Figueroa tiene más categoría de patrón que de trabajador. De allí brota su odio por la clase obrera a la que se habituó a mandar, no a defender.

Siempre dejó en segundas y terceras manos, la suerte de los cetemistas que llegan a un año más, con un dirigente mexicano enfermo –Oscar Aceves del Olmos- que en la fiesta que presidió, ordenó a los músicos que animaron el evento la vieja canción “Que nadie sepa mi sufrir”.


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