/ martes 24 de diciembre de 2019

Elenco de Dos más dos recuerda con ilusión sus mejores Navidades

El elenco de Dos más dos recibió por adelantado a un Santa Claus que los hizo recordar su infancia

No había chimenea ni cartitas en el árbol, pero Santa Claus se las ingenió para meterse al Teatro Jorge Negrete donde los actores de la obra Dos más dos se preparaban para dar una función más en los dos años que llevan en cartelera. “¡Ah, qué pinche Santa más mañoso!”, grita Adal Ramones al hombre de rojo cuando empieza a saludar a las protagonistas, Mónica Dionne y Laura Ferreti.

“¿A poco si se portaron bien como para que les llegue Santa?”, se les pregunta. “Hasta de más nos portamos bien”, responde Mónica Dionne. “Pero si la obra es de infieles”, se le revira. “Pero es mera actuación, yo me he portado bastante bien”, agrega la actriz antes de soltar la carcajada y mover los ojos con un gesto de picardía.

“Pues ha sido un año muy padre y de mucho trabajo, sobre todo con la obra. Ahora ya cumplimos dos años de estar en cartelera, ya podemos decir que tenemos un éxito en las manos, así que yo creo que sí nos portamos bien”, le complementa Mauricio Islas.

Esta vez Santa Claus llegó con varios regalos en el trineo, unos los entregó a los actores y otros los dejó bajo el árbol que adorna el lobby del teatro. Pero antes de abrirlos, Adal Ramones recuerda cómo en su infancia su abuela Lolita le jugaba una broma para darle más regalos de los que le tocaban.

“Siempre me llamaba a y me decía ‘yo ya tengo tu regalo. Este no es el de santa, pero está acá arriba en el clóset’. Estaba envuelto y me decía que me lo iba a enseñar tantito. Entonces lo bajaba y me decía que le abriera un poquito, yo preguntaba qué era y me decía ‘ábrele otro tantito’; entonces terminaba abriéndolo todo y me daba la sorpresa de lo que era. Ya luego me decía: ‘chin, ya te lo enseñé voy a tener que comprarte otro’ y me daba otro regalo después”, recuerda el comediante.

“Tengo que aceptar que siempre tuve muy buenos regalos desde niño. Y no era el costo del regalo, sino que era divertido, era un experiencia increíble”. El actor dice que este mismo sentimiento ahora trata de transmitírselo a sus tres hijos, una de 18, otro de 9 años y uno más pequeño de ocho meses, pues es una “hermosa ilusión” que sigue siendo divertida.

Mientras termina de arreglarse para la función del día, Sabine Moussier espera en camerinos a Santa Claus. La emociona saber lo que traerá para esta Navidad, aunque confiesa que la satisfacción ya la tiene ahora que se encuentra mejor de salud, luego de ser sometida a algunas cirugías de cadera este año. “¡Vaya que me porté bien! No he salido de mi casa, me la he pasado trabajando cuando puedo y sino acostada mejorando. Claro que me merezco todo”, dice entre risas.

La actriz toma este momento para reflexionar sobre lo que significa la llegada de Santa, y recuerda cuando de pequeña su hermano dudó de la existencia del hombre de los regalos, pero su mamá les dijo que se durmieran todos juntos amarrados de la pierna esperando a que llegara Papá Noel.

“Nos amarramos todos con un lazo en la pierna, nos hizo revisar toda la casa para que viéramos que no había nada, y cerramos todo esperando a que llegara Santa, metidos en la cama. Pero claro, ella arregló todo para que un tío entrara a la casa y metiera los regalos. Estas fechas eran gloriosas, lo siguen siendo, y lo agradezco mucho”.

No había chimenea ni cartitas en el árbol, pero Santa Claus se las ingenió para meterse al Teatro Jorge Negrete donde los actores de la obra Dos más dos se preparaban para dar una función más en los dos años que llevan en cartelera. “¡Ah, qué pinche Santa más mañoso!”, grita Adal Ramones al hombre de rojo cuando empieza a saludar a las protagonistas, Mónica Dionne y Laura Ferreti.

“¿A poco si se portaron bien como para que les llegue Santa?”, se les pregunta. “Hasta de más nos portamos bien”, responde Mónica Dionne. “Pero si la obra es de infieles”, se le revira. “Pero es mera actuación, yo me he portado bastante bien”, agrega la actriz antes de soltar la carcajada y mover los ojos con un gesto de picardía.

“Pues ha sido un año muy padre y de mucho trabajo, sobre todo con la obra. Ahora ya cumplimos dos años de estar en cartelera, ya podemos decir que tenemos un éxito en las manos, así que yo creo que sí nos portamos bien”, le complementa Mauricio Islas.

Esta vez Santa Claus llegó con varios regalos en el trineo, unos los entregó a los actores y otros los dejó bajo el árbol que adorna el lobby del teatro. Pero antes de abrirlos, Adal Ramones recuerda cómo en su infancia su abuela Lolita le jugaba una broma para darle más regalos de los que le tocaban.

“Siempre me llamaba a y me decía ‘yo ya tengo tu regalo. Este no es el de santa, pero está acá arriba en el clóset’. Estaba envuelto y me decía que me lo iba a enseñar tantito. Entonces lo bajaba y me decía que le abriera un poquito, yo preguntaba qué era y me decía ‘ábrele otro tantito’; entonces terminaba abriéndolo todo y me daba la sorpresa de lo que era. Ya luego me decía: ‘chin, ya te lo enseñé voy a tener que comprarte otro’ y me daba otro regalo después”, recuerda el comediante.

“Tengo que aceptar que siempre tuve muy buenos regalos desde niño. Y no era el costo del regalo, sino que era divertido, era un experiencia increíble”. El actor dice que este mismo sentimiento ahora trata de transmitírselo a sus tres hijos, una de 18, otro de 9 años y uno más pequeño de ocho meses, pues es una “hermosa ilusión” que sigue siendo divertida.

Mientras termina de arreglarse para la función del día, Sabine Moussier espera en camerinos a Santa Claus. La emociona saber lo que traerá para esta Navidad, aunque confiesa que la satisfacción ya la tiene ahora que se encuentra mejor de salud, luego de ser sometida a algunas cirugías de cadera este año. “¡Vaya que me porté bien! No he salido de mi casa, me la he pasado trabajando cuando puedo y sino acostada mejorando. Claro que me merezco todo”, dice entre risas.

La actriz toma este momento para reflexionar sobre lo que significa la llegada de Santa, y recuerda cuando de pequeña su hermano dudó de la existencia del hombre de los regalos, pero su mamá les dijo que se durmieran todos juntos amarrados de la pierna esperando a que llegara Papá Noel.

“Nos amarramos todos con un lazo en la pierna, nos hizo revisar toda la casa para que viéramos que no había nada, y cerramos todo esperando a que llegara Santa, metidos en la cama. Pero claro, ella arregló todo para que un tío entrara a la casa y metiera los regalos. Estas fechas eran gloriosas, lo siguen siendo, y lo agradezco mucho”.

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