/ sábado 8 de agosto de 2020

Había cierta incertidumbre por lo desconocido

Luego de más de cuatro meses de ausencia de los campos deportivos de softbol

Culiacán, Sin. Tarde que temprano habría de suceder, alguien tendría que decidirse a formar parte de la reactivación del deporte de conjunto y en ese sentido, pero con toda la responsabilidad que implica la nueva normalidad sanitaria, en la Liga de Softbol Popular Libertad levantaron la mano.

Fueron más de cuatro meses de incertidumbre, de no saber cuándo ni cómo se podía volver a jugar, pero siempre al final hay una luz y esa luz brilló de manera mucho más intensa cuando el ampayer principal dijo play ball.

Aún y que la mayoría de delegados determinó sí jugar (en consenso con sus jugadores), había cierta incertidumbre entre ellos mismos a la hora de realmente empezar y ello se reflejó a la hora del primer juego dado que un equipo prácticamente se completó (mínimo nueve jugadores) al último minuto para iniciar y evitar de paso un desaguisado.

VICTOR Manuel López, ampayer.Foto: Cortesía | Marín García Castillo

El problema era ese, iniciar. Cómo hacerle para evitar cualesquier contacto, mantenerse lo más alejado posible de un jugador a otro, pero eso fue tan natural a la hora del juego, que no hubo ese tipo de situaciones, simplemente porque es un deporte que se adapta perfectamente bien para esta nueva normatividad.

Eso sí, el llegar a una instalación de softbol donde por costumbre se percibían grupos de personas por un lado y otro, esta vez no fue así y ello dio pie a establecer que se estaba cumpliendo con los protocolos de salud para evitar cualquier propagación del coronavirus.

Así pues, directivos de la liga, ampayers, delegados, jugadores, personal de apoyo, cada quien cumpliendo con su función cabalmente, con sentido de responsabilidad y sabedores que también serían y serán supervisados por las autoridades para evitar que una falla les pueda costar la cancelación de la actividad definitiva.

En el caso del delegado del equipo Fortaleza Park, Carlos Gibrán, destacó que después del largo receso de espera sí le llama la atención el poder volver a jugar como a varios de sus compañeros.


“Lo estamos haciendo con todas las medidas sanitarias, a como lo han propuesto, hay gente que sabe de los riesgos, pero esperamos y los equipos se sigan completando para seguir jugando”.

Sabedor de la desconfianza que existe en salir a la calle y ahora jugar, expresó que su equipo ha respondido bien al llamado a esta que también es una responsabilidad general.

Los cité 15 minutos antes y sí respondieron, vino la mayoría de mis jugadores

Carlos

Carlos Gibrán explicó que para poder salir de esta situación actual los conminó a seguir jugando, divirtiéndose, “distraerse, salir de toda la rutina, de todos los problemas que están pasando, pero acatando las medidas y la reglas que nos ponen”.

Uno de los sectores más golpeados por esta pandemia, sin duda alguna, la fue el ampayeo porque una gran cantidad de ellos se quedaron sin empleo y, por consiguiente, a muchas familias no les llegó el sustento para sobrevivir.

Hoy los tiempos son otros, la actividad regresa y ellos listos para impartir justicia dentro del campo y ahora sí, llevar al hogar el alimento que mitigue el hambre de sus familiares.

Víctor Manuel López, uno de los jueces del primer juego oficial (en su reactivación) en el softbol Popular Libertad, sostuvo que esto es muy importante porque en este momento se reactiva la economía.

EL personal de apoyo en su trabajo de sanitización.Foto: Cortesía | Marín García Castillo

“Es un circulo donde ganan todos, los de la liga, los de las pelotas, los de la tiendita, proveedores, nosotros los ampayers, todos ganamos. Es ganar, ganar, pero igual, continuar con los protocolos de la sana distancia”, refirió.

En relación a la responsabilidad que tendrán, aparte de sancionar un juego. Víctor expuso que ellos colaborarán en explicarles a los jugadores que tienen que apegarse a los protocolos para cuidar la salud de todos.

El grupo de jueces que encabeza se integra por 30 elementos, a los cuales les dice que le pongan interés a su trabajo, que ahora que les toque en sus respectivas ligas hay que aprovechar esta nueva oportunidad que se les está brindando para laborar y llevar unos pesos a sus casas, amén que se cuiden en su salud.

En quien recae la responsabilidad de que ahora se cumpla con todo lo nuevo en esta reactivación, Miguel A. Peñuelas Paredes, manifestó que siempre es un sacrificio sacar adelante este tipo de proyectos, pero que en esta ocasión genera más responsabilidades.

“Nosotros aquí hemos estado al pendiente del mantenimiento de la instalación (por cierto lució impecable), los delegados tenían ganas de regresar –de 42, 37 dijeron sí--, claro es respetable para los que no quisieron y los apoyamos”.

El compromiso que hizo Peñuelas Paredes es de responsabilidad, estar al pendiente desde antes que inicie el juego, de que se cumpla lo que se pactó en las juntas, en el sentido que solamente vengan los jugadores, no niños, no alcohol.

El dirigente fue claro y preciso al sostener que la responsabilidad es integral, que si falla uno, fallan todos, “pero si todos ponemos nuestra parte a como está estipulado, podemos ser un ejemplo para las demás disciplinas”.



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Culiacán, Sin. Tarde que temprano habría de suceder, alguien tendría que decidirse a formar parte de la reactivación del deporte de conjunto y en ese sentido, pero con toda la responsabilidad que implica la nueva normalidad sanitaria, en la Liga de Softbol Popular Libertad levantaron la mano.

Fueron más de cuatro meses de incertidumbre, de no saber cuándo ni cómo se podía volver a jugar, pero siempre al final hay una luz y esa luz brilló de manera mucho más intensa cuando el ampayer principal dijo play ball.

Aún y que la mayoría de delegados determinó sí jugar (en consenso con sus jugadores), había cierta incertidumbre entre ellos mismos a la hora de realmente empezar y ello se reflejó a la hora del primer juego dado que un equipo prácticamente se completó (mínimo nueve jugadores) al último minuto para iniciar y evitar de paso un desaguisado.

VICTOR Manuel López, ampayer.Foto: Cortesía | Marín García Castillo

El problema era ese, iniciar. Cómo hacerle para evitar cualesquier contacto, mantenerse lo más alejado posible de un jugador a otro, pero eso fue tan natural a la hora del juego, que no hubo ese tipo de situaciones, simplemente porque es un deporte que se adapta perfectamente bien para esta nueva normatividad.

Eso sí, el llegar a una instalación de softbol donde por costumbre se percibían grupos de personas por un lado y otro, esta vez no fue así y ello dio pie a establecer que se estaba cumpliendo con los protocolos de salud para evitar cualquier propagación del coronavirus.

Así pues, directivos de la liga, ampayers, delegados, jugadores, personal de apoyo, cada quien cumpliendo con su función cabalmente, con sentido de responsabilidad y sabedores que también serían y serán supervisados por las autoridades para evitar que una falla les pueda costar la cancelación de la actividad definitiva.

En el caso del delegado del equipo Fortaleza Park, Carlos Gibrán, destacó que después del largo receso de espera sí le llama la atención el poder volver a jugar como a varios de sus compañeros.


“Lo estamos haciendo con todas las medidas sanitarias, a como lo han propuesto, hay gente que sabe de los riesgos, pero esperamos y los equipos se sigan completando para seguir jugando”.

Sabedor de la desconfianza que existe en salir a la calle y ahora jugar, expresó que su equipo ha respondido bien al llamado a esta que también es una responsabilidad general.

Los cité 15 minutos antes y sí respondieron, vino la mayoría de mis jugadores

Carlos

Carlos Gibrán explicó que para poder salir de esta situación actual los conminó a seguir jugando, divirtiéndose, “distraerse, salir de toda la rutina, de todos los problemas que están pasando, pero acatando las medidas y la reglas que nos ponen”.

Uno de los sectores más golpeados por esta pandemia, sin duda alguna, la fue el ampayeo porque una gran cantidad de ellos se quedaron sin empleo y, por consiguiente, a muchas familias no les llegó el sustento para sobrevivir.

Hoy los tiempos son otros, la actividad regresa y ellos listos para impartir justicia dentro del campo y ahora sí, llevar al hogar el alimento que mitigue el hambre de sus familiares.

Víctor Manuel López, uno de los jueces del primer juego oficial (en su reactivación) en el softbol Popular Libertad, sostuvo que esto es muy importante porque en este momento se reactiva la economía.

EL personal de apoyo en su trabajo de sanitización.Foto: Cortesía | Marín García Castillo

“Es un circulo donde ganan todos, los de la liga, los de las pelotas, los de la tiendita, proveedores, nosotros los ampayers, todos ganamos. Es ganar, ganar, pero igual, continuar con los protocolos de la sana distancia”, refirió.

En relación a la responsabilidad que tendrán, aparte de sancionar un juego. Víctor expuso que ellos colaborarán en explicarles a los jugadores que tienen que apegarse a los protocolos para cuidar la salud de todos.

El grupo de jueces que encabeza se integra por 30 elementos, a los cuales les dice que le pongan interés a su trabajo, que ahora que les toque en sus respectivas ligas hay que aprovechar esta nueva oportunidad que se les está brindando para laborar y llevar unos pesos a sus casas, amén que se cuiden en su salud.

En quien recae la responsabilidad de que ahora se cumpla con todo lo nuevo en esta reactivación, Miguel A. Peñuelas Paredes, manifestó que siempre es un sacrificio sacar adelante este tipo de proyectos, pero que en esta ocasión genera más responsabilidades.

“Nosotros aquí hemos estado al pendiente del mantenimiento de la instalación (por cierto lució impecable), los delegados tenían ganas de regresar –de 42, 37 dijeron sí--, claro es respetable para los que no quisieron y los apoyamos”.

El compromiso que hizo Peñuelas Paredes es de responsabilidad, estar al pendiente desde antes que inicie el juego, de que se cumpla lo que se pactó en las juntas, en el sentido que solamente vengan los jugadores, no niños, no alcohol.

El dirigente fue claro y preciso al sostener que la responsabilidad es integral, que si falla uno, fallan todos, “pero si todos ponemos nuestra parte a como está estipulado, podemos ser un ejemplo para las demás disciplinas”.



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