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Y no entiende

  • Altoparlante / Juan Manuel Partida Valdez

Altoparlante| Juan Manuel Partida Valdez

 

No parece tener remedio el virtual candidato presidencial morenista Andrés Manuel López Obrador, quien en otra de sus mafufadas dejó ver que, si gana la elección, para nada descarta la posibilidad de dar una amnistía a los cabecillas de la delincuencia organizada.

El perdón total a los delitos cometidos, a cambio de que ya se pongan en paz.

Y por supuesto, no se la acaba.

Ningún intento de defensa a esta burrada puede servir, porque para nada es una simple ocurrencia del puntero en las preferencias electorales.

Recordemos lo sucedido en agosto del año pasado, en Acapulco, cuando López Obrador ofreció más o menos lo mismo sobre los políticos corruptos: “les decimos a los integrantes del grupo en el poder que, a pesar del gran daño que le han causado al país, no les guardamos rencor y les aseguramos que, ante su posible derrota en 2018, no habrá represalias o persecución para nadie. Declaramos esta amnistía anticipada porque lo que se necesita es justicia, no venganza. No odiamos a nadie”.

O lo que es lo mismo, diosito peje puede perdonar a los que han robado, asesinado, secuestrado y cometido delitos por montón.

Los agraviados y ofendidos, que somos millones, nos aguantamos y ya.

Inevitable la duda de si verdaderamente está orate, o si padece de un trastorno de personalidad grave, de un narcicismo extremo que lo hace sentirse superior a todos, capaz de cambiar lo bueno por malo o al revés, nomás porque se le antoja.

Igual de preocupante resulta el autoritarismo de algunos de sus fanáticos, que le aplauden y hasta justifican sus pendejadas mayúsculas.

No termino de sorprenderme por la necia pretensión de dividir a los mexicanos como buenos y malos, según apoyen o rechacen, en ese orden, al loquito de Macuspana.

Claro, me recordarán nuevamente a mi progenitora y dirán que soy lo peor de lo peor.

Contra la convicción de algunos de que el candidato de MORENA es el único en quien podemos confiar, muchos mexicanos para nada encontramos en él diferencia frente a los de las mafias del poder.

El mismo derecho tienen los primeros, de pensar de que el de Macuspana es un enviado del Olimpo, como los demás, de discrepar y concebir un mejor futuro con un candidato distinto.

Por otra parte, el hecho de que haya políticos o candidatos iguales o peores que Andrés Manuel, para nada justifica sus burradas, y menos cuando se dan en temas tan relevantes y hasta vitales para todos, como son la seguridad pública y la corrupción en los más altos niveles de la política.

Los cocodrilos no vuelan, aunque lo diga el peje; y los que asesinan, secuestran y roban son delincuentes que deben ser castigados con todo el peso de la ley, aunque el de Tabasco nos diga que vale más perdonarlos, “por el bien de la nación”.

Casi para matar de la risa, que el peje y sus fanáticos conciban y estén por el perdón de los corruptos y los narcotraficantes, y que en sentido contrario la agarren con todo contra quienes tenemos la osadía de decir sobre López Obrador algunas de las verdades que vemos.

República amorosa con los delincuentes, y de intolerancia con quienes simplemente asumen el derecho de pensar diferente.