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Reforma Educativa

  • Once Ríos / Mario Montijo

 

La Reforma Educativa, que canceló infinidad de irregularidades cometidas en nombre de la educación, como también el irresponsable ausentismo de los maestros a clases y las incontables prerrogativas de las que disfrutaban los trabajadores de la educación, como igualmente el reparto y la venta de plazas, se ha convertido en una de las principales banderas políticas de uno de los candidatos a la Presidencia de la República.

 

Entonces, cabe preguntar, ¿qué sucederá si el ganador de la elección presidencial es Andrés Manuel López Obrador, quien desde antes de su campaña electoral ha venido prometiendo la cancelación de la nueva norma regulatoria de la enseñanza en este país?

 

Ayer, en la capital de la República, la disidencia magisterial, agrupada en la CNTE, organizó una fuerte movilización y un mitin frente a la Secretaría de Gobernación. Su principal demanda fue cancelar la reforma educativa promovida y promulgada por el actual gobierno federal.

Es obvio que esa organización encanece esa demanda, por las prerrogativas y privilegios que perdieron en estados donde se habían asentado, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Tabasco, Michoacán e incluso la Ciudad de México, en los que han suspendido clases en perjuicio de millones de niños y adolescentes.