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¿Por qué AMLO teme a los debates?

  • El Puente / Víctor Torres

 Andrés Manuel López Obrador rechaza entrevistas con periodistas críticos por la misma razón por la que casi siempre evade los debates. 

 

El candidato de Morena sabe que tiene mucho qué perder y poco qué ganar en un “cara a cara” con sus adversarios políticos.

 

Por varias razones, AMLO es el candidato que enfrenta el mayor riesgo en un escenario de confrontación directa, sobre todo porque en esta ocasión tendrá enfrente a cuatro contendientes que intentarán exhibirlo ante los ojos de todo el país, lo que no se sabe es qué tanto podría restarle en las encuestas de preferencias electorales.  

 

AMLO teme a los debates porque sabe que serán millones los mexicanos que podrán ver estos encuentros, lo que podría impactar de manera negativa en su campaña, en caso de no salir bien librado del encuentro.

 

Y es que difícilmente AMLO podría ganar los debates. 

 

El terreno de la confrontación de ideas no es su fuerte. Ahí, los otros cuatro candidatos presidenciales tienen claras ventajas sobre él.

 

José Antonio Meade es inteligente y es el más preparado de los cinco; Ricardo Anaya es muy hábil y su discurso es demoledor; Jaime Rodríguez “El Bronco” es habilidoso y muy bueno en el “botepronto”; y Margarita Zavala, además de ser inteligente, tiene la ventaja de ser la única mujer en la contienda presidencial, con todo lo que ello implica en un debate político.  

 

Todo mundo sabe que López Obrador es un hombre inteligente y su discurso, desde su posición de opositor, llega con fuerza a las masas que lo siguen en los mítines, pero pronto pierde la figura cuando se le confronta y con frecuencia se pierde con argumentos muy lentos y poco claros.

 

Y precisamente, ese es el mayor defecto de AMLO, su intolerancia a la crítica, que lo lleva con frecuencia a perder la cordura, lo que implica que en los debates políticos hay un alto riesgo de que cometa errores.

 

Por si fuera poco, los temas del primer debate (corrupción, seguridad y grupos en situación de vulnerabilidad) son terreno minado para López Obrador, al menos los primeros dos, porque sus adversarios lo cuestionarán sobre el origen de sus ingresos que le han permitido vivir y recorrer el país en los últimos 18 años y, ni se diga, sobre su propuesta de ofrecer una amnistía a los capos del narcotráfico para recuperar la paz en el país.

 

Y aunque el tema de la corrupción también le pega a Ricardo Anaya, por estar involucrado en una investigación de lavado dinero, y a José Antonio Meade, porque el PRI es el partido que ha producido más políticos corruptos en este país, lo cierto es que ambos candidatos tienen argumentos con los que seguramente intentarán defenderse.

 

Anaya dirá lo que ha declarado siempre que lo entrevistan sobre el tema, que es víctima del sistema y que la PGR lo investiga por órdenes de Peña Nieto. 

 

Meade utilizará de nuevo, como escudo, su hoja de vida (pública y privada) para reiterar que en

más de 20 años como servidor público nunca ha estado involucrado en ningún delito y que no tiene nada qué ocultar.  

 

Y bueno, como dice el refrán, no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, el primero de tres debates entre los candidatos a la Presidencia de la República será el próximo domingo, a las 7 de la noche… Y como dice el INE, “No hay pretexto para dedicarle una hora de tu domingo por los siguientes seis años de tu vida”.

 

Al fin y al cabo, no hay nada más aburrido que un domingo por la tarde… Así que no tenemos nada qué perder y sí mucho que ganar como espectadores.

 

Mail: vtorres64@gmail.com