imagotipo

Pacto criminal

  • Altoparlante / Juan Manuel Partida Valdez

Nuestros deseos de oxigenar nuestra columna se ven obstaculizados por quienes desde el próximo gobierno insisten en insultarnos con anuncios de acciones ilegales a encabezar por Andrés Pinocho López Obrador.

Imposible eludir la nueva reversa que en realidad termina siendo una ratificación: el proyecto de la amnistía incluye a secuestradores, narcotraficantes y asesinos.

Loretta Ortiz fue nombrada por APLO como responsable de organizar la consulta sobre la ley de amnistía y otros puntos del pacto de pacificación.

En una entrevista periodística, la señora dejó en claro la intención de construir acuerdos pacificadores con organizaciones criminales, con una condición: el retiro inmediato del “campo de la ilicitud”.

Luego de insistir sobre esos propósitos, afirma que la amnistía no incluirá a secuestradores, asesinos, violadores y otros que hayan cometido crímenes de alto impacto.

Ni modo que doña Loretta nos diga que no sabe a qué se dedican las organizaciones criminales, o que según ella nada más hacen cosas “pequeñas”, como pintar bardas o vender piratería.

Esa perrita ha mordido ya a muchos.

Decir que sí, pero al mismo tiempo que no.

Y actuar con el sí, repudiado por muchos, mientras juran que ya dejaron en claro que no.

No tengo certeza plena del por qué esa necedad por parte de López Obrador de intentar el perdón de crímenes cometidos por delincuentes, pero por puro sentido común y a fuerza de ser sinceros tengo que advertir que en mi opinión el tabasqueño transó con los grupos criminales.

No veo cómo pueda sacar adelante ese proyecto criminal, pero tuvo que pactar el intentarlo.

La próxima Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, agregó una propuesta hasta ahora desconocida, cuando menos para quien esto escribe: a narcos, asesinos, secuestradores y demás delincuentes “organizados”, se les reducirían las penas de prisión a cambio de “información”.

¿La amnistía y la reducción de condenas a cambio de qué?

Pues tampoco necesitamos ponernos al borde del derrame cerebral: varios criminales fueron candidatos de Juntos Haremos Historia, y uno de ellos incluso está en la cárcel por homicidio y crímenes contra la salud.

Como es de esperarse, se soltarán los demonios reclamando que tenga la osadía de pensar que Andrés Pinocho es una mala persona; exigirán pruebas, o que deje de decir lo que esos fanáticos consideran como barbaridades.

A Enrique Peña Nieto y a Felipe Calderón Hinojosa los señalé decenas de veces en esta columna como asesinos, y decir las verdades que veo aplica para todos los colores y sabores, sin que me importe la intolerancia de ésos que en su doble moral miden lo mismo con varas distintas.

Me pueden insultar y descalificar todo lo que quieran, pero no cambiaré mi forma de pensar y de opinar; no lo verán, aunque me echen encima todo el peso de “sus” instituciones.

 

UNA BUENA DEL PEJE

De cal por las que van de arena, López Obrador anunció que desaparecerá las delegaciones federales que existen en todo el país, en las que como bien dice se gastan miles de millones de pesos.

En cada entidad habría, de acuerdo con ese proyecto, una representación general del gobierno federal, que atendería los asuntos “locales” de todas y cada una de las dependencias del Estado.

El ahorro pinta para ser importante.

Cuantioso el gasto en salarios, vehículos, alimentos, hospedaje, alimentación, celulares y demás.

Miles de funcionarios y burócratas, con la disminución notable de los primeros y la posible reubicación de los segundos.

Esperemos que cumpla con ello, y que no resulte otro pinochazo más.