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La geopolítica

  • En la Raya / José Luis López Duarte

Segundos después de haber leído la declaración de buena intención que consensuó el grupo de los siete países más industrializados del mundo (EUA, CANADÁ, ALEMANIA, FRANCIA, INGLATERRA, JAPÓN e ITALIA), de inmediato Donald Trump rechazó los términos del comunicado y se retiró del consenso señalando al primer ministro de Canadá, el joven Justin Trudeau, de deshonesto y débil.

Un acuerdo que era mínimo ante la incipiente guerra comercial que ha desatado el gobierno estadounidenses con la subida de los aranceles del acero y el aluminio a todos los exportadores a Estados Unidos, obligándolos a todos, Canadá, México , Unión Europea y China a responder con nuevos aranceles a productos estadounidenses, desatando con ello una guerra comercial.

El debate mundial se desató sobre el tema de comercio y en él ha quedado atrapada la negociación del TLC (Estados Unidos, Canadá y México), al que ha dedicado casi un año de trabajo para su nueva edición, cuestión que entrampa a la región norte de América y ahora arrastra al comercio mundial, desatando así lo que puede ser una disputa de reacomodos globales con inusitados acontecimientos que para empezar desestabiliza a todos y en especial a nuestro país.

México tiene una balanza comercial mundial de  casi 800 mil millones de dólares, con países entre los que sobresale Estados Unidos con quien tiene el 90% de su comercio internacional, 400 mil millones de dólares de exportación y 380 mil millones dólares de importaciones a México depende casi totalmente de sus relaciones comerciales con los estados unidos, esa es la realidad.

Si esto es así, en consecuencia podemos deducir que México está metido en un auténtico “berenjenal” y sentado en un hormiguero, si queremos figurar su situación. Es decir que necesitamos grandes definiciones globales, comerciales, geopolíticas y estrategias que nos permitan como naciones desarrollar iniciativas que frenen las amenazas, disminuyan los riesgos, mantengan el aparato productivo en el mayor nivel de funcionamiento y la sociedad no se desestabilice más de lo que ya está.

Por eso el curso político de México debe cambiar con urgencia, empezando por el presidente de la república, que debe presentar en breve una explicación de la situación al país, convocar a todos los actores económicos y políticos para deliberar y si es indispensable, legislar de emergencia cualquier decreto que sea necesario.

Los tiempos que vivimos son de emergencia para el país, precisamente por la dinámica de la economía tan intensa y los actores necesitan respuestas a sus inquietudes ante tanto sobresalto que los líderes políticos del país, empezado por el presidente de la república, deben responder con urgencia y en particular los legisladores, los senadores sobretodo, convocando a reunión junto con los ministros de hacienda, economía y relaciones exteriores para recibir información y analizar conjuntamente el caso.

No es posible que todo el mundo ande en campaña electoral, incluido la presidencia, como si el mundo no rodara o simplemente fuera un balón más en el próximo mundial de futbol.

Ya ocurrió, en el 2° debate, con cuando los candidatos obviaron el tema del TLC, que le mereciera a López obrador el comentario del diplomático estadounidense Walter Astie Burgos de que “Se puso en evidencia su poco conocimiento o poco intereses en los asuntos externos. Puros lugares comunes sin ninguna aportación novedosa” (según refiere Dolia Estevez). Y yo diría, que ni Meade ni Anaya mostraron suficiente al respecto tampoco.

La verdad es que, ya no metafóricamente sino en la realidad, se nos viene el mundo encima y necesitamos enfrentarlo. Nos urge ponernos de acuerdo, por lo menos en algo. Sobrevivir.