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En Salvador Alvarado no hay alcalde, es candidato

  • Tiempos Políticos / Francisco Rocha García

Tiempos Políticos| Francisco Rocha García

 

 

Víctima de la calentura que padecen la mayoría de los alcaldes, el de Salvador Alvarado, Carlos Mario Ortiz, dedica más tiempo a su precampaña de reelección que a la resolución de los reclamos comunitarios.

Sus ausencias con el pretexto de que salió a la capital de Sinaloa o a otros puntos de la República Mexicana a tratar asuntos relativos a su investidura, son más continuas. Invierte más horas del día en viajar y en promover reuniones de carácter político partidista para apuntalar sus ambiciones por repetir en el cargo.

Para eso tiene incluso un grupo de avanzada, que en principio, se consideró sería para hacer acto de presencia anticipado en los eventos que integran su agenda, pero los alvaradenses, ya se dieron cuenta que los aprovecha para sus asuntos muy personales.

El joven munícipe, ya reveló a sus colaboradores, que tiene la venía del gobernador Quirino Ordaz Coppel para seguir con su abierto proselitismo, al grado de que aceleró la carrera, aunque todavía no es hora del arranque.

Lo que distingue a su administración, es el derroche de recursos financieros en moldear una imagen que no tiene, por cualquier ángulo que se le intente observar, como para asegurar que los pobladores lo apoyarán para reelegirse el año entrante.

Mientras la inseguridad pública, la falta de obra y la mínima atención a las exigencias que provienen de la sociedad, son el factor dominante que se vive, ante un edil que parece no importar lo que sucede en su alrededor.

Porque no es la misma crearse un perfil a base de dinero, que con trabajo cierto y comprometido entre los ciudadanos.

 

El bien correspondido Mario Zamora.

A Mario Zamora Gastélum no le gustaría ver en las boletas, que se cruzarán el primero de julio por los electores el 2018, a Gerardo Vargas Landeros. Por lo que sea y lo que argumente, menos en las que aparecerán los nombres y los rostros de quienes serán candidatos a senadores. Empero, el director general de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero, de antemano, es bien correspondido.

Ni el ex secretario general de Gobierno, desea observar en las papeletas al hijo de Mario Zamora Malcampo. En realidad, no es del agrado de los ahomenses aunque de arriba lo pretendan imponer a fuerzas como prospecto a un escaño al Senado o a una diputación federal.

Lo curioso, es que tampoco la mayoría de los priistas que votan y que promueven las ofertas correspondientes, querrán mirar al titular de la Financiera como candidato, por quien sienten un gran desprecio. Basta mostrar que en 2010 lo hicieron perder como a abanderado a alcalde.

Simplemente, el muchacho no puede ver a la gente humilde. La que trabaja en la promoción de los voto y que por décadas llevó al poder a muchos de los priistas a través de la historia. Este joven pertenece a las clases de la alta alcurnia y suele lavarse las manos con alcohol cada vez que por accidente, saludo a un ciudadano común.

Y como en el Partido Revolucionario Institucional necesitará de todos, los que ya demostraron en procesos electorales anteriores están listos. Trabajan entre los priistas y entre los pobladores de sus municipios y comunidades.

Es el caso de Manuel Osuna en Culiacán, que recibe invitaciones de militantes y líderes de organismos internos y ciudadanos para que les gestione y les resuelva diversas demandas.

O de Sergio Torres Félix, que no para y atiende los llamados de los correligionarios en el tricolor, que saben que lo ocupa. Entonces, difícil descartar a alguien cuando los actuales operadores del Revolucionario Institucional en el estado, perdieron la brújula.