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Elecciones: Sinaloa

  • En la Raya / José Luis López Duarte

Las tendencias

 

“nunca cantes victoria antes de tiempo, por que como se suma, se resta.”

Desde que inició el proceso electoral se ha visto a LópezObrador como el candidato de las mayores preferencias electorales y así ha mantenido las expectativas según diversas encuestadoras, unas con más otras con menos, y lo que han configurado la idea de un escenario de triunfo seguro, cuando la realidad es que se ha creado un suerte de burbuja inflacionaria electoralmente hablando a veces maquillada a veces no, sobre la figura de López Obrador, en la idea de posicionar en el imaginario social la certeza de su triunfo y lo imposible de la derrota.

Sin embargo, desde que se ciudadanizaron los órganos electorales en el año de 1986 hasta nuestros días, siempre había existido una opinión más o menos oficial de las tendencias electorales medidos por casas certificadas por esta autoridad, cuestión que ahora ha estado ausente, tanto que han surgido múltiples empresas como si fuera temporada de patos.

La no certeza de legitimidad y legalidad de ese cumulo de “sondeos de opinión” que circulan como si las regalaran, son una evidencia de que algo está mal, de que no están funcionando los mecanismos legales del proceso electoral.

El otro factor, es que por primera vez se darán elecciones concurrentes, es decir la elección federal y la elección local en 30 estados del país, son un fenómeno inédito sin referentes de esta magnitud y por lo tanto sin experiencia de los comportamientos del electorado y los mismos grupos políticos locales y nacionales.

Por eso resulta muy difícil acepta la premisa que habrá un comportamiento mecánico de los electores la hora de emitir su voto en dos procesos distintos con actores e intereses tan diversos y encontrados en muchos casos, que le configuran al elector una ecuación política no muy fácil.

De donde se infiere que las encuestas tampoco son fáciles, que las metodologías seguramente  cambiaron, que los métodos de apreciación ya no son los mismos y que por lo tanto ningún resultado, de esos “estudios de opinión” tienen altos niveles de veracidad, precisamente porque la realidad política no es plana ni simple y tiene muchas aristas en sus diversos planos que se cruzan.

Por eso no son creíbles los diagnósticos de que LópezObrador, por ejemplo, va a “arrasar” en Sinaloa como apuntan sus panegiristas, cuando todos sabemos que van a votar entre un millón cien mil y un millón doscientos mil sinaloenses, donde la coalición del PRI tiene un voto duro del 20% con posibilidades de crecer al 30%, el frente tiene un voto duro del 25% con posibilidades de crecer hasta el 35%, por lo que le queda a morena un margen del 35%  restémosle a esto lo que logre el independiente, con eso no da para ganar y menos para arrasar.

Esta es una elección absolutamente atípica y existen dos factores que serán decisivos: la capacidad de movilización y la identidad entre la campaña federal y la estatal.

La elección en Sinaloa se ira a tercios en todos los niveles y desde el  inicio de la contienda ha sido la coalición “por Sinaloa al frente” la que ha mostrado más diversidad, intensidad y capacidades, incluso regenerativas cuando fue torpedeada con boicots de candidatos y alianzas, que en algunos casos les resulto contraproducente.

Hoy por hoy  los “cuartos de guerra” como les llaman, a los círculos de decisión de las campañas, todos vaticinan un triunfo seguro pero competido, pero será  la inteligencia del electorado la que defraudara a quienes creyeron que podían convertirlos en “tontos útiles”