/ viernes 12 de abril de 2019

una patria distinta


Le dimos ejemplo al mundo. 1917, para ser exactos. Nuestra Carta Magna, iluminó a las sociedades contemporáneas. Luces constitucionalistas mexicanas, las inspiraron a lo mismo. Con sus Derechos subjetivos. Una generación que jamás dejó de soñar, una patria distinta. Busco ser libre. Legado de libertad. El derecho subjetivo, son las facultades y potestades jurídicas inherentes a las personas. Para la plazoleta de hoy, dos esenciales: la vida y la libertad. El derecho subjetivo también es, la facultad de hacer o exigir algo, que la norma reconoce, a favor de aquella.

La vida y la libertad, debieran ser, principio y objeto, no solo en nuestras leyes, sino en los hechos, en nuestra cultura, los valores supremos. Los que todos respetáramos, espontáneamente. Con naturalidad. Como hábito. Indivisos, vigiláramos su respeto. Fueran en nuestro acontecer diario, nuestro rasgo distintivo, como pueblo. Una imagen de civilización. Como nación de progreso y desarrollo. Es un viejo anhelo. Sexenio, tras sexenio, el discurso oficial, asegura, con innovaciones singulares, como hoy la Guardia nacional, que estamos mejor. Que se trabaja, en esa orientación. Lo contrario. Un contexto nacional, por demás, elocuente. Hemos forjado colectivamente, nuestra bárbara realidad.

Las cifras son aterradoras. En el sexenio del presidente Vicente Fox, se registran 74 mil 577 homicidios dolosos. Una tasa de 68.79 muertes, por cada cien mil habitantes. 34 muertes diarias. 170 litros de sangre humana, derramados, día a día, sin vergüenza alguna. Para nadie. Con Felipe Calderón, 102 mil 859 homicidios. 87.87 privaciones de vida, por cada cien mil habitantes. 46 muertes diarias. 230 litros de sangre derramados. Con peña Nieto, 125 mil 508 homicidios y feminicidios. 100.61 casos por cada cien mil habitantes. 57 muertes diarias. 286 litros de sangre regada. Cada vez hay más homicidios. Menos sentencias condenatorias. La falta de castigo en ellos, araña, casi el cien por ciento. Dentro de este contexto, una clase política, con una moral bien representada, en el presidente enrique peña nieto(con minúsculas), en su momento. Paseos faraónicos, en avión de lujo, por el mundo.

Un botón comparativo. La ciudad de Nueva York, en 2018 registra 290 homicidios. Esto equivale a 3,4 asesinatos por cada 100.000 habitantes. 0.79 muertes diarias. 3 litros de sangre. Es la diferencia de sociedades. De gobiernos. De valores. De educación y cultura. De la calidad de políticos y líderes, entre aquel país y el nuestro. De sistema.

El Estado de derecho(cumplimiento de las leyes), es uno de los temas más relevantes de nuestro sistema constitucional. De nuestros políticos. De nuestra sociedad. Debiera, por encima de cualquier otro interés, darse certeza de la observancia fiel, de los derechos subjetivos reconocidos y garantizados, por la norma suprema. Esa certidumbre, debiera extenderse a las leyes secundarias. A la regulación real de los mismos poderes que conforman el estado. Al Ejecutivo, a los legisladores y a los tribunales y jueces. No es así. De ahí, la realidad que tenemos. Es el fruto de un modelo político jurídico cambiante, administración tras administración. Que no aporta un sistema con desarrollo sustentable, porque no da certeza jurídica. Porque no tiene, rumbo firme.

La Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, sus palabras, reflejan, nuestro holocausto. “México tiene cifras de violencia, propias de un país en guerra. Fue una sorpresa lo que me he llevado. Sin duda, el caso Ayotzinapa lo conocía. Pero el número de 40,000 desaparecidos o los 26,000 cuerpos sin identificar o las casi 10 mujeres asesinadas cada día... Yo sabía de la violencia sin duda, eso lo sabía muy bien, pero no tenía impresión de la dimensión”.

El dato de que desde el lanzamiento de la “guerra contra el narcotráfico” la seguridad absorbió 2 billones 432 mil 856 millones de pesos del erario, quizás sea la explicación de por qué, el modelo persiste. Quizás sea también, el por qué nuestro destino vaya agarrado de la mano, del destino de este dinero. No es muy difícil de comprender. En este nuevo disfraz.



Le dimos ejemplo al mundo. 1917, para ser exactos. Nuestra Carta Magna, iluminó a las sociedades contemporáneas. Luces constitucionalistas mexicanas, las inspiraron a lo mismo. Con sus Derechos subjetivos. Una generación que jamás dejó de soñar, una patria distinta. Busco ser libre. Legado de libertad. El derecho subjetivo, son las facultades y potestades jurídicas inherentes a las personas. Para la plazoleta de hoy, dos esenciales: la vida y la libertad. El derecho subjetivo también es, la facultad de hacer o exigir algo, que la norma reconoce, a favor de aquella.

La vida y la libertad, debieran ser, principio y objeto, no solo en nuestras leyes, sino en los hechos, en nuestra cultura, los valores supremos. Los que todos respetáramos, espontáneamente. Con naturalidad. Como hábito. Indivisos, vigiláramos su respeto. Fueran en nuestro acontecer diario, nuestro rasgo distintivo, como pueblo. Una imagen de civilización. Como nación de progreso y desarrollo. Es un viejo anhelo. Sexenio, tras sexenio, el discurso oficial, asegura, con innovaciones singulares, como hoy la Guardia nacional, que estamos mejor. Que se trabaja, en esa orientación. Lo contrario. Un contexto nacional, por demás, elocuente. Hemos forjado colectivamente, nuestra bárbara realidad.

Las cifras son aterradoras. En el sexenio del presidente Vicente Fox, se registran 74 mil 577 homicidios dolosos. Una tasa de 68.79 muertes, por cada cien mil habitantes. 34 muertes diarias. 170 litros de sangre humana, derramados, día a día, sin vergüenza alguna. Para nadie. Con Felipe Calderón, 102 mil 859 homicidios. 87.87 privaciones de vida, por cada cien mil habitantes. 46 muertes diarias. 230 litros de sangre derramados. Con peña Nieto, 125 mil 508 homicidios y feminicidios. 100.61 casos por cada cien mil habitantes. 57 muertes diarias. 286 litros de sangre regada. Cada vez hay más homicidios. Menos sentencias condenatorias. La falta de castigo en ellos, araña, casi el cien por ciento. Dentro de este contexto, una clase política, con una moral bien representada, en el presidente enrique peña nieto(con minúsculas), en su momento. Paseos faraónicos, en avión de lujo, por el mundo.

Un botón comparativo. La ciudad de Nueva York, en 2018 registra 290 homicidios. Esto equivale a 3,4 asesinatos por cada 100.000 habitantes. 0.79 muertes diarias. 3 litros de sangre. Es la diferencia de sociedades. De gobiernos. De valores. De educación y cultura. De la calidad de políticos y líderes, entre aquel país y el nuestro. De sistema.

El Estado de derecho(cumplimiento de las leyes), es uno de los temas más relevantes de nuestro sistema constitucional. De nuestros políticos. De nuestra sociedad. Debiera, por encima de cualquier otro interés, darse certeza de la observancia fiel, de los derechos subjetivos reconocidos y garantizados, por la norma suprema. Esa certidumbre, debiera extenderse a las leyes secundarias. A la regulación real de los mismos poderes que conforman el estado. Al Ejecutivo, a los legisladores y a los tribunales y jueces. No es así. De ahí, la realidad que tenemos. Es el fruto de un modelo político jurídico cambiante, administración tras administración. Que no aporta un sistema con desarrollo sustentable, porque no da certeza jurídica. Porque no tiene, rumbo firme.

La Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, sus palabras, reflejan, nuestro holocausto. “México tiene cifras de violencia, propias de un país en guerra. Fue una sorpresa lo que me he llevado. Sin duda, el caso Ayotzinapa lo conocía. Pero el número de 40,000 desaparecidos o los 26,000 cuerpos sin identificar o las casi 10 mujeres asesinadas cada día... Yo sabía de la violencia sin duda, eso lo sabía muy bien, pero no tenía impresión de la dimensión”.

El dato de que desde el lanzamiento de la “guerra contra el narcotráfico” la seguridad absorbió 2 billones 432 mil 856 millones de pesos del erario, quizás sea la explicación de por qué, el modelo persiste. Quizás sea también, el por qué nuestro destino vaya agarrado de la mano, del destino de este dinero. No es muy difícil de comprender. En este nuevo disfraz.