/ lunes 11 de marzo de 2019

¿Un barrendero a gobernador?

Por el estado prácticamente simbólico que registra en el escenario el PRI en Sinaloa, si desea estar a la altura de la justa electoral del 2021, tendrá que escoger los perfiles que por décadas demandaron militantes y millares de ciudadanos que le retiraron sus votos. Sin líneas, los priistas de cepa valoran que se elijan candidatos con un historial de prueba. De la cultura del esfuerzo y no del privilegio, de la que Luis Donaldo Colosio dijo provenir.

En esa idea central que maduran las bases del Partido Revolucionario Institucional sinaloense y que por primera vez defenderán ante las cúpulas que destruyeron casi todo al llegar el proceso de 2018, cuando se les pregunta sobre cómo resolver la dificultad de hallar estos cuadros, afirman que hay que voltear hacia abajo, desde donde emprendieron su carrera varios de ellos.

Y en las reuniones en las colonias populares en donde ya se trabaja para rescatar de la lona al tricolor, inmediatamente los colonos ubican la historia de Sergio Torres Félix, actual secretario de Pesca y Acuacultura del Gobierno del Estado.

No es tan descabellado su plan cuando cuentan que el hoy funcionario, a quien siguen la huella, se inició como barrendero del Ayuntamiento de Culiacán. Luego que se propuso y echó por tierra, la creencia sobre la mala fama que tiene un agente de la policía, cuyo padre, Pedro Torres Cabada, prestó sus servicios a Seguridad Pública durante más de 24 años. La figura paternal, por contrario, lo impulsó a luchar por ser parte de la transformación social.

Los activistas que aseguran conocer su trayectoria, afirman que no fueron fáciles las disputas en que se metió cuando contendió por la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán, ni las metas que se planteó y que cumplió cuando buscó una regiduría.

Casi de la nada, salió a pelear la dirigencia del Comité Municipal del Revolucionario Institucional de la capital de Sinaloa, que como en otras ocasiones ganó con el respaldo de seguidores que se convencieron de su labor y de la palabra empeñada.

En 2007 alcanzó la victoria con un cúmulo de sufragios como abanderado a diputado local

Esposo de Aurora López Zazueta, en el año 2012 se enfrentó contra toda una maquinaria tramposa de cabecillas priistas que le tendió una burda trampa para sacarlo de la jugada por la candidatura a diputado federal por el Séptimo Distrito Electoral para entregarla a Pablo Moreno Cota. Desplegó sin recursos financieros una defensa política local férrea. Y llevó el caso hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de Guadalajara, que le dio la razón.

Durante las elecciones del 2013 obtuvo un triunfo contundente por la Presidencia Municipal de Culiacán. Con un aparato de estado que utilizó dinero y recursos humanos en su contra para ayudar a su adversario, el panista Eduardo Ortiz Hernández, a quien de todos modos dejó muy lejos.

La militancia del Partido Revolucionario Institucional que socializa la opción de elegir a quienes traen como soporte una historia para nombrar a los próximos aspirantes a los diferentes cargos de elección popular, consideran que existen casos como éste que se deberán buscar meticulosamente.

Para acabar con los Juniors que heredan las candidaturas de los padres o de familiares cercanos. Porque entre la gente, donde los brigadistas se mueven y los colonos conviven, simpatizan con los esfuerzos de las personas y no con la imagen falsa que se crea a los candidatos. La gubernatura está en juego.

Los priistas fincan su esperanza en que no está lejano que en 2021, “un barrendero como Sergio Torres Félix, llegue a gobernador”.

Por el estado prácticamente simbólico que registra en el escenario el PRI en Sinaloa, si desea estar a la altura de la justa electoral del 2021, tendrá que escoger los perfiles que por décadas demandaron militantes y millares de ciudadanos que le retiraron sus votos. Sin líneas, los priistas de cepa valoran que se elijan candidatos con un historial de prueba. De la cultura del esfuerzo y no del privilegio, de la que Luis Donaldo Colosio dijo provenir.

En esa idea central que maduran las bases del Partido Revolucionario Institucional sinaloense y que por primera vez defenderán ante las cúpulas que destruyeron casi todo al llegar el proceso de 2018, cuando se les pregunta sobre cómo resolver la dificultad de hallar estos cuadros, afirman que hay que voltear hacia abajo, desde donde emprendieron su carrera varios de ellos.

Y en las reuniones en las colonias populares en donde ya se trabaja para rescatar de la lona al tricolor, inmediatamente los colonos ubican la historia de Sergio Torres Félix, actual secretario de Pesca y Acuacultura del Gobierno del Estado.

No es tan descabellado su plan cuando cuentan que el hoy funcionario, a quien siguen la huella, se inició como barrendero del Ayuntamiento de Culiacán. Luego que se propuso y echó por tierra, la creencia sobre la mala fama que tiene un agente de la policía, cuyo padre, Pedro Torres Cabada, prestó sus servicios a Seguridad Pública durante más de 24 años. La figura paternal, por contrario, lo impulsó a luchar por ser parte de la transformación social.

Los activistas que aseguran conocer su trayectoria, afirman que no fueron fáciles las disputas en que se metió cuando contendió por la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán, ni las metas que se planteó y que cumplió cuando buscó una regiduría.

Casi de la nada, salió a pelear la dirigencia del Comité Municipal del Revolucionario Institucional de la capital de Sinaloa, que como en otras ocasiones ganó con el respaldo de seguidores que se convencieron de su labor y de la palabra empeñada.

En 2007 alcanzó la victoria con un cúmulo de sufragios como abanderado a diputado local

Esposo de Aurora López Zazueta, en el año 2012 se enfrentó contra toda una maquinaria tramposa de cabecillas priistas que le tendió una burda trampa para sacarlo de la jugada por la candidatura a diputado federal por el Séptimo Distrito Electoral para entregarla a Pablo Moreno Cota. Desplegó sin recursos financieros una defensa política local férrea. Y llevó el caso hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de Guadalajara, que le dio la razón.

Durante las elecciones del 2013 obtuvo un triunfo contundente por la Presidencia Municipal de Culiacán. Con un aparato de estado que utilizó dinero y recursos humanos en su contra para ayudar a su adversario, el panista Eduardo Ortiz Hernández, a quien de todos modos dejó muy lejos.

La militancia del Partido Revolucionario Institucional que socializa la opción de elegir a quienes traen como soporte una historia para nombrar a los próximos aspirantes a los diferentes cargos de elección popular, consideran que existen casos como éste que se deberán buscar meticulosamente.

Para acabar con los Juniors que heredan las candidaturas de los padres o de familiares cercanos. Porque entre la gente, donde los brigadistas se mueven y los colonos conviven, simpatizan con los esfuerzos de las personas y no con la imagen falsa que se crea a los candidatos. La gubernatura está en juego.

Los priistas fincan su esperanza en que no está lejano que en 2021, “un barrendero como Sergio Torres Félix, llegue a gobernador”.

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