/ lunes 24 de junio de 2019

Truena la primera fractura morenista

Ante lo que se apreció como inevitable, seis de los diputados que llegaron al Congreso del Estado, vía Morena y, a los que se sentó al banquillo de los acusados para castigarlos por votar en contra del matrimonio igualitario, se separaron de esa bancada. “Al ponerse el huarache antes de espinarse”, enseñaron la herida de una fractura que empezó a abrirse paulatinamente.

Parte del primer desenlace local que prosiguió al anuncio de la apertura de un proceso ante la Comisión de Honor y Justicia morenista, se le achaca a una ramificación del ala principal del Congreso de la Unión, que tomó un rumbo distinto en la temprana competencia por la candidatura a la Presidencia de la República, en la que tres figuran se reagrupan para la disputa.

Y en otra versión, la legisladora federal del morenismo, Merary Villegas, apuntó sus baterías hacia el gobernador Quirino Ordaz Coppel. Le dijo que indujo el apoyo de esos diputados sinaloenses para que dieran la contra a la armonización de las leyes en ese sentido.

Lo cierto, es que la coordinadora de Movimiento de Regeneración Nacional en la Cámara, Graciela Domínguez Nava, está atrapada en un laberinto sin salida. De nuevo se habló de quitarla como lideresa al no mostrar capacidad para controlar a sus compañeros de lucha en las curules.

Durante los meses que lleva al frente del grupo, no supo modelar las relaciones y los compromisos que desde arriba se contrajeron con los electores. Fácilmente se le soltaron de las manos y actuaron a conveniencia propia.

En diciembre, le dieron revés a los cambios que le hizo junto con algunos leales, al Presupuesto del Estado para el ejercicio del 2019. Posteriormente, le hicieron resistencia a pretensión de retornar a Lucila Ayala a su cargo de magistrada al Tribunal de Justicia Administrativa y le siguieron con la sesión histórica del martes pasado en que aplastaron a los sectores LGBT.

La disyuntiva de Graciela Domínguez Nava, es que si promueve y logra la expulsión de Flora Isela Miranda, Mariana Rojo, Apolinar García, Jesús Palestino Carrera, Rosa Inés López y Fernando Mascareño, el número se le reducirá a 17.

Aparte los tres del Partido del Trabajo que mantuvieron la alianza electoral del 2018, solamente Marco César Almaral es el seguro. Hay dos, que se mueven al vaivén del aire. Y la del Partido Encuentro Social que ya murió como partido, Karla Montero, no es muy proclive a seguir la línea de Morena.

Si ya se le dificulta, se le pondrá “en chino” imponer la mayoría en las próximas iniciativas que tengan a bien impulsar.

Sin embargo, el otro problema radica en que tampoco debe ni puede tener a diputados que son la contra cuando más se les necesita. No es creíble que quieran dormir más con el enemigo, cuando es a quien en realidad se trata de vencer para cambiar la forma de hacer las cosas.

Y no es tan fácil legalmente, liberarse de la fracción morenista e intentar considerarse como parte del partido, porque los estatutos son muy claros. Como no es cómodo conformar una nueva bancada de renegados cuando ya pertenecieron a la de Morena. Es prácticamente imposible lo que sueña Jesús Palestino Carrera, cuando el Congreso del Estado tiene su propia Ley Orgánica y no lo permite.

La deslealtad de Bernardino Antelo Esper.

Corre la versión de que Bernardino Antelo Esper, Bernardino Antelo Esper, quien dirige el Instituto de Apoyo a la Investigación e Innovación del Gobierno del Estado y sin guardar las formalidades debidas, hace una precampaña en favor de Morena y de su propio proyecto. Quiere ser el próximo abanderado a la Alcaldía. Porque sabe que en entre los priistas no es bien visto.

Hace algo muy similar a lo que hizo Álvaro Ruelas Echave, que salió de la Secretaría de Desarrollo Social.

Ante lo que se apreció como inevitable, seis de los diputados que llegaron al Congreso del Estado, vía Morena y, a los que se sentó al banquillo de los acusados para castigarlos por votar en contra del matrimonio igualitario, se separaron de esa bancada. “Al ponerse el huarache antes de espinarse”, enseñaron la herida de una fractura que empezó a abrirse paulatinamente.

Parte del primer desenlace local que prosiguió al anuncio de la apertura de un proceso ante la Comisión de Honor y Justicia morenista, se le achaca a una ramificación del ala principal del Congreso de la Unión, que tomó un rumbo distinto en la temprana competencia por la candidatura a la Presidencia de la República, en la que tres figuran se reagrupan para la disputa.

Y en otra versión, la legisladora federal del morenismo, Merary Villegas, apuntó sus baterías hacia el gobernador Quirino Ordaz Coppel. Le dijo que indujo el apoyo de esos diputados sinaloenses para que dieran la contra a la armonización de las leyes en ese sentido.

Lo cierto, es que la coordinadora de Movimiento de Regeneración Nacional en la Cámara, Graciela Domínguez Nava, está atrapada en un laberinto sin salida. De nuevo se habló de quitarla como lideresa al no mostrar capacidad para controlar a sus compañeros de lucha en las curules.

Durante los meses que lleva al frente del grupo, no supo modelar las relaciones y los compromisos que desde arriba se contrajeron con los electores. Fácilmente se le soltaron de las manos y actuaron a conveniencia propia.

En diciembre, le dieron revés a los cambios que le hizo junto con algunos leales, al Presupuesto del Estado para el ejercicio del 2019. Posteriormente, le hicieron resistencia a pretensión de retornar a Lucila Ayala a su cargo de magistrada al Tribunal de Justicia Administrativa y le siguieron con la sesión histórica del martes pasado en que aplastaron a los sectores LGBT.

La disyuntiva de Graciela Domínguez Nava, es que si promueve y logra la expulsión de Flora Isela Miranda, Mariana Rojo, Apolinar García, Jesús Palestino Carrera, Rosa Inés López y Fernando Mascareño, el número se le reducirá a 17.

Aparte los tres del Partido del Trabajo que mantuvieron la alianza electoral del 2018, solamente Marco César Almaral es el seguro. Hay dos, que se mueven al vaivén del aire. Y la del Partido Encuentro Social que ya murió como partido, Karla Montero, no es muy proclive a seguir la línea de Morena.

Si ya se le dificulta, se le pondrá “en chino” imponer la mayoría en las próximas iniciativas que tengan a bien impulsar.

Sin embargo, el otro problema radica en que tampoco debe ni puede tener a diputados que son la contra cuando más se les necesita. No es creíble que quieran dormir más con el enemigo, cuando es a quien en realidad se trata de vencer para cambiar la forma de hacer las cosas.

Y no es tan fácil legalmente, liberarse de la fracción morenista e intentar considerarse como parte del partido, porque los estatutos son muy claros. Como no es cómodo conformar una nueva bancada de renegados cuando ya pertenecieron a la de Morena. Es prácticamente imposible lo que sueña Jesús Palestino Carrera, cuando el Congreso del Estado tiene su propia Ley Orgánica y no lo permite.

La deslealtad de Bernardino Antelo Esper.

Corre la versión de que Bernardino Antelo Esper, Bernardino Antelo Esper, quien dirige el Instituto de Apoyo a la Investigación e Innovación del Gobierno del Estado y sin guardar las formalidades debidas, hace una precampaña en favor de Morena y de su propio proyecto. Quiere ser el próximo abanderado a la Alcaldía. Porque sabe que en entre los priistas no es bien visto.

Hace algo muy similar a lo que hizo Álvaro Ruelas Echave, que salió de la Secretaría de Desarrollo Social.

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