/ martes 12 de febrero de 2019

Priista, candidato de Morena para 2021


En la loca carrera que Rubén Rocha Moya protagoniza por la gubernatura y que no le deja tiempo para legislar, es casi seguro que lo frenen de un solo golpe los acuerdos de los grupos políticos locales más fuertes que apoyaron la campaña de Andrés Manuel López Obrador, si resuelven que el candidato salga de entre Jesús Vizcarra Calderón, Gerardo Vargas Landeros y, eventualmente, Tatiana Clouthier.

Sin embargo, el senador morenista hace su lucha porque los tres últimos le sacan ventaja y se prepara para ver qué pasa.

Está muy visto a estas alturas por la manera en que se integraron los equipos en los ayuntamientos y los primeros de las delegaciones federales, que a la propuesta del actual Presidente de la República, llevarán mano para nombrar al abanderado de Morena al gobierno sinaloense, los ex mandatarios Juan Millán Lizárraga, Jesús Aguilar Padilla y Mario López Valdez.

Como producto de esas coincidencias, se determinó crear un clima de respeto entre los gobiernos estatal y federal, los alcaldes y los integrantes de los congresos de la Unión y del Estado.

Ese proyecto se puso en marcha desde que Andrés Manuel López Obrador supo que podía ganar pero para estar “más seguro y más amarrado”, impulsó las alianzas con quienes en dos ocasiones las rechazó. Como la que en 2018 hizo con la maestra Elba Esther Gordillo y que los priistas sinaloenses apuraron pactar cuando comprobaron que su “gallo”, José Antonio Meade no tenía remedio.

En esa perspectiva, es claro que Jesús Aguilar Padilla le otorgaría su voto a Jesús Vizcarra Calderón, político con quien tiene una deuda y que es uno de los más influyentes en la entidad y en el país. Rubén Rocha Moya, le entregaría todo lo logrado porque en realidad fue un subordinado del primero. Independientemente de que el empresario de la carne, no necesita hacer mucho proselitismo y cuenta con suficiente dinero para desplegar una intensa labor de convencimiento.

Seguro que Mario López Valdez, promueve y se pronunciaría por Gerardo Vargas Landeros, quien ya estuvo en la competencia previa en 2018 y usará toda una estructura humana y financiera en aras de procesar un plan que les permita lograr la cima del poder del estado. Además de otra palanca que se extendería hacia acá desde la Ciudad de México a favor del ex funcionario.

El último sufragio en las negociaciones, lo depositaría Juan Millán Lizárraga en quien recaería esa capacidad decisoria. Si es que no tiene otra “carta bajo la manga”. Ejerce una inusitada influencia sobre los ediles de Mazatlán, Guillermo Benitez y sobre el de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro.

Aunque la del munícipe de la capital del estado, sería una candidatura muy pesada, este se atiene a que si la gente y el morenismo lo repudian, Andrés Manuel López Obrador, lo elegiría vía “dedazo tabasqueño”, con todo y el expediente negro que le integraron.

No se descarta que en el proceso de conversaciones, al llegar el momento, Héctor Melesio Cuén Ojeda, líder del Partido Sinaloense, reciba una invitación de Morena para estar en la jugada.

Todo ello reafirma que la probable pretensión del dirigente del PRI estatal para el 2021, Jesús Valdez Palazuelos, de suceder a Quirino Ordaz Coppel, sea solo una distracción denominada “candidato parapeto”. Faustino Hernández y Sergio Torres, titulares de la Liga de Comunidades Agrarias y de la Secretaría de Pesca de Gobierno del Estado, estarían en condiciones de pasar a las filas morenistas a petición de parte y como figuras rentables a puestos de elección popular.





En la loca carrera que Rubén Rocha Moya protagoniza por la gubernatura y que no le deja tiempo para legislar, es casi seguro que lo frenen de un solo golpe los acuerdos de los grupos políticos locales más fuertes que apoyaron la campaña de Andrés Manuel López Obrador, si resuelven que el candidato salga de entre Jesús Vizcarra Calderón, Gerardo Vargas Landeros y, eventualmente, Tatiana Clouthier.

Sin embargo, el senador morenista hace su lucha porque los tres últimos le sacan ventaja y se prepara para ver qué pasa.

Está muy visto a estas alturas por la manera en que se integraron los equipos en los ayuntamientos y los primeros de las delegaciones federales, que a la propuesta del actual Presidente de la República, llevarán mano para nombrar al abanderado de Morena al gobierno sinaloense, los ex mandatarios Juan Millán Lizárraga, Jesús Aguilar Padilla y Mario López Valdez.

Como producto de esas coincidencias, se determinó crear un clima de respeto entre los gobiernos estatal y federal, los alcaldes y los integrantes de los congresos de la Unión y del Estado.

Ese proyecto se puso en marcha desde que Andrés Manuel López Obrador supo que podía ganar pero para estar “más seguro y más amarrado”, impulsó las alianzas con quienes en dos ocasiones las rechazó. Como la que en 2018 hizo con la maestra Elba Esther Gordillo y que los priistas sinaloenses apuraron pactar cuando comprobaron que su “gallo”, José Antonio Meade no tenía remedio.

En esa perspectiva, es claro que Jesús Aguilar Padilla le otorgaría su voto a Jesús Vizcarra Calderón, político con quien tiene una deuda y que es uno de los más influyentes en la entidad y en el país. Rubén Rocha Moya, le entregaría todo lo logrado porque en realidad fue un subordinado del primero. Independientemente de que el empresario de la carne, no necesita hacer mucho proselitismo y cuenta con suficiente dinero para desplegar una intensa labor de convencimiento.

Seguro que Mario López Valdez, promueve y se pronunciaría por Gerardo Vargas Landeros, quien ya estuvo en la competencia previa en 2018 y usará toda una estructura humana y financiera en aras de procesar un plan que les permita lograr la cima del poder del estado. Además de otra palanca que se extendería hacia acá desde la Ciudad de México a favor del ex funcionario.

El último sufragio en las negociaciones, lo depositaría Juan Millán Lizárraga en quien recaería esa capacidad decisoria. Si es que no tiene otra “carta bajo la manga”. Ejerce una inusitada influencia sobre los ediles de Mazatlán, Guillermo Benitez y sobre el de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro.

Aunque la del munícipe de la capital del estado, sería una candidatura muy pesada, este se atiene a que si la gente y el morenismo lo repudian, Andrés Manuel López Obrador, lo elegiría vía “dedazo tabasqueño”, con todo y el expediente negro que le integraron.

No se descarta que en el proceso de conversaciones, al llegar el momento, Héctor Melesio Cuén Ojeda, líder del Partido Sinaloense, reciba una invitación de Morena para estar en la jugada.

Todo ello reafirma que la probable pretensión del dirigente del PRI estatal para el 2021, Jesús Valdez Palazuelos, de suceder a Quirino Ordaz Coppel, sea solo una distracción denominada “candidato parapeto”. Faustino Hernández y Sergio Torres, titulares de la Liga de Comunidades Agrarias y de la Secretaría de Pesca de Gobierno del Estado, estarían en condiciones de pasar a las filas morenistas a petición de parte y como figuras rentables a puestos de elección popular.




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