/ jueves 17 de enero de 2019

Podredumbre en Tribunal de Conciliación de Culiacán

A causa de una trama de intereses políticos y particulares que privan en el Tribunal Municipal de Conciliación y Arbitraje de Culiacán, opera desde hace dos años como pantano en cuyo fango se atascan las demandas laborales y la justicia se torna retardataria, especialmente, para la clase trabajadora del Ayuntamiento, que además carga con el angustiante peso de las arbitrariedades que cometieron los patrones.

El historial más reciente es la prueba de la desconfianza social que no deja lugar a dudas. En abril del 2017 las autoridades culiacanenses forzadas por el abuso de poder y de la corrupción, inhabilitaron por tres años como presidente de ese juzgado a Héctor Raúl Cerecer López.

Le descubrieron actos de nepotismo y le aplicaron sanciones previstas en la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos. A esa cadena de irregularidades le encontraron también la maniobra de auto arrendar un inmueble de su propiedad para el juzgado que presidía y de facilitar negocios a través de su despacho particular que funcionaba en el mismo edificio.

Sospechosamente, el ex alcalde Jesús Valdés Palazuelos quien le brindaba protección, ordenó con mucho pesar que se le investigara, porque el funcionario omitió algunas de las instrucciones. Siempre tuvo los hilos de esa instancia y al parecer después de dejar la Alcaldía, se advierte que los maneja todavía.

De decenas de casos, llama la atención el “tortuguismo” despiadado a propósito con que se procesa, el recurso interpuesto por el trabajador Gilberto Escobar Altamirano. En el expediente 1-02/2017 que se le integró por despido injustificado en contra de la Administración Pública Municipal y el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento, en el que tenía base, todas las diligencias están a su favor, pero la voluntad de los juzgadores, está en contra.

El despedido demandó en los primeros días de febrero del 2017 y el entonces edil, le amenazó que todo procedería pero en su perjuicio. La última audiencia se registró el seis de febrero del 2018 y aunque el caso está en la etapa resolutiva y el STASAC dio la razón a Gilberto Escobar, permanece estancado.

Pero esta tardanza para que llegue la justicia es explicable. Jesús Valdés Palazuelos destituyó al juzgador Héctor Raúl Cerecer López, por un error, y dejó de encargada a la hermana de éste y amiga suya, Martha Olivia Cerecer López.

Y desde la presidencia estatal del PRI, manipula, ordena y “congela” resoluciones en contra de trabajadores que le reclamaron cuando les bajó el salario al principio de su mandato. No quiere admitir que Jesús Estrada Ferreiro, es el nuevo presidente municipal.


A causa de una trama de intereses políticos y particulares que privan en el Tribunal Municipal de Conciliación y Arbitraje de Culiacán, opera desde hace dos años como pantano en cuyo fango se atascan las demandas laborales y la justicia se torna retardataria, especialmente, para la clase trabajadora del Ayuntamiento, que además carga con el angustiante peso de las arbitrariedades que cometieron los patrones.

El historial más reciente es la prueba de la desconfianza social que no deja lugar a dudas. En abril del 2017 las autoridades culiacanenses forzadas por el abuso de poder y de la corrupción, inhabilitaron por tres años como presidente de ese juzgado a Héctor Raúl Cerecer López.

Le descubrieron actos de nepotismo y le aplicaron sanciones previstas en la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos. A esa cadena de irregularidades le encontraron también la maniobra de auto arrendar un inmueble de su propiedad para el juzgado que presidía y de facilitar negocios a través de su despacho particular que funcionaba en el mismo edificio.

Sospechosamente, el ex alcalde Jesús Valdés Palazuelos quien le brindaba protección, ordenó con mucho pesar que se le investigara, porque el funcionario omitió algunas de las instrucciones. Siempre tuvo los hilos de esa instancia y al parecer después de dejar la Alcaldía, se advierte que los maneja todavía.

De decenas de casos, llama la atención el “tortuguismo” despiadado a propósito con que se procesa, el recurso interpuesto por el trabajador Gilberto Escobar Altamirano. En el expediente 1-02/2017 que se le integró por despido injustificado en contra de la Administración Pública Municipal y el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento, en el que tenía base, todas las diligencias están a su favor, pero la voluntad de los juzgadores, está en contra.

El despedido demandó en los primeros días de febrero del 2017 y el entonces edil, le amenazó que todo procedería pero en su perjuicio. La última audiencia se registró el seis de febrero del 2018 y aunque el caso está en la etapa resolutiva y el STASAC dio la razón a Gilberto Escobar, permanece estancado.

Pero esta tardanza para que llegue la justicia es explicable. Jesús Valdés Palazuelos destituyó al juzgador Héctor Raúl Cerecer López, por un error, y dejó de encargada a la hermana de éste y amiga suya, Martha Olivia Cerecer López.

Y desde la presidencia estatal del PRI, manipula, ordena y “congela” resoluciones en contra de trabajadores que le reclamaron cuando les bajó el salario al principio de su mandato. No quiere admitir que Jesús Estrada Ferreiro, es el nuevo presidente municipal.


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