/ lunes 17 de junio de 2019

Los panistas, sin mucho margen de maniobra

Para la construcción del futuro del Partido Acción Nacional que está en proceso de renovación en Sinaloa, no hay nada esperanzador porque los escasos militantes, se moverán con dificultades, prácticamente entre la dureza de dos paredes.

Sin mucha capacidad de maniobra, deberán decidirse entre el ex alcalde de Choix, Juan Carlos Vega Estrada y el malicioso Adolfo Rojo Montoya, cuyo grupúsculo que lo impulsa se apoderó indebidamente de la directiva.

El primero, es cierto que es más joven y podría representar los intereses de las nuevas generaciones, que están ausentes en el PAN. Sin embargo, no garantiza nada de lo que expresa en su discurso.

Durante su administración en la Presidencia Municipal choicense -2011-2013-, se vio envuelto en acusaciones que llegaron hasta el Congreso del Estado. Las frecuentes irregularidades que arrastran los ediles que hacen mal uso de los recursos públicos y el desvío, lo persiguen todavía.

Aunque las componendas del Congreso del Estado y los ocupantes de ese entonces lo perdonaron, los ciudadanos no olvidan que las cuentas no le salieron positivas.

Detrás de su candidatura, trae al sureño Martin Heredia que por conveniencia, se prestó a ser comparsa de la elección del 2016 para limpiar el camino al abanderado del Partido Revolucionario Institucional.

Sin olvidar que en 2010, le dio las contras a los panistas auténticos y en la disputa por el poder estatal, agarró monte, de nuevo.

Trae el empuje de otros viejos integrantes del albiazul, que no se salvan y que a la sombra del poder, hicieron negocios particulares.

Con Adolfo Rojo Montoya, no hay ninguna diferencia. Fue aliado del priismo hace nueve años y se encadenó a un pequeño sector de personajes que tomaron por sorpresa el Comité Estatal del blanquiazul, cuya marca está vigente con el actual dirigente Sebastián Zamudio, que no sabe lo que tiene en manos.

Luego, con un magro padrón que apenas rebasa los ocho mil militantes, pero que no se asegura que participarán todos porque los pretensos no prenden ni causan interés, la contienda no dará para mucho. Solo que de última hora surja una verdadera opción entre el limitado cuadro de panistas.

Urías Burgos, entre las reservas que alista el PRI.

Y de entre las reservas que cada día son menos para el Partido Revolucionario Institucional, las mujeres forman parte de los reductos con los que tendrá que jugar electoralmente este organismo en lo sucesivo.

Hay un puñado de damas que deberá levantarse en armas para enfrentar la competencia. Entre ellas, cobra relevancia Margarita Urías Burgos. Desde operadora política hasta titular de una institución de defensa de los derechos de las féminas y regidora, registra su hoja en el desempeño general.

Independientemente de apelar al principio de equidad de género para las nominaciones que se determinen al acercarse el momento, lo que habla de ese segmento femenil que es puntal del tricolor, es su entrega y lealtad al trabajo. A las siglas que defiende fervientemente le suman el conocimiento de los territorios que recorren.

Margarita Urías Burgos, no da tregua en la tarea que encabeza en el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Asume su compromiso cuando está en las instituciones públicas y con el rol que le corresponde desarrollar como priista.

Premisa vital que muy a menudo se confunde por algunos personajes de la vida pública sinaloense y mexicana.

Y que hace que quienes dirigen esas instancias no asuman que la labor de gobierno es para todos y de la mano con todos. Sin privilegiar las filiaciones partidistas.



Para la construcción del futuro del Partido Acción Nacional que está en proceso de renovación en Sinaloa, no hay nada esperanzador porque los escasos militantes, se moverán con dificultades, prácticamente entre la dureza de dos paredes.

Sin mucha capacidad de maniobra, deberán decidirse entre el ex alcalde de Choix, Juan Carlos Vega Estrada y el malicioso Adolfo Rojo Montoya, cuyo grupúsculo que lo impulsa se apoderó indebidamente de la directiva.

El primero, es cierto que es más joven y podría representar los intereses de las nuevas generaciones, que están ausentes en el PAN. Sin embargo, no garantiza nada de lo que expresa en su discurso.

Durante su administración en la Presidencia Municipal choicense -2011-2013-, se vio envuelto en acusaciones que llegaron hasta el Congreso del Estado. Las frecuentes irregularidades que arrastran los ediles que hacen mal uso de los recursos públicos y el desvío, lo persiguen todavía.

Aunque las componendas del Congreso del Estado y los ocupantes de ese entonces lo perdonaron, los ciudadanos no olvidan que las cuentas no le salieron positivas.

Detrás de su candidatura, trae al sureño Martin Heredia que por conveniencia, se prestó a ser comparsa de la elección del 2016 para limpiar el camino al abanderado del Partido Revolucionario Institucional.

Sin olvidar que en 2010, le dio las contras a los panistas auténticos y en la disputa por el poder estatal, agarró monte, de nuevo.

Trae el empuje de otros viejos integrantes del albiazul, que no se salvan y que a la sombra del poder, hicieron negocios particulares.

Con Adolfo Rojo Montoya, no hay ninguna diferencia. Fue aliado del priismo hace nueve años y se encadenó a un pequeño sector de personajes que tomaron por sorpresa el Comité Estatal del blanquiazul, cuya marca está vigente con el actual dirigente Sebastián Zamudio, que no sabe lo que tiene en manos.

Luego, con un magro padrón que apenas rebasa los ocho mil militantes, pero que no se asegura que participarán todos porque los pretensos no prenden ni causan interés, la contienda no dará para mucho. Solo que de última hora surja una verdadera opción entre el limitado cuadro de panistas.

Urías Burgos, entre las reservas que alista el PRI.

Y de entre las reservas que cada día son menos para el Partido Revolucionario Institucional, las mujeres forman parte de los reductos con los que tendrá que jugar electoralmente este organismo en lo sucesivo.

Hay un puñado de damas que deberá levantarse en armas para enfrentar la competencia. Entre ellas, cobra relevancia Margarita Urías Burgos. Desde operadora política hasta titular de una institución de defensa de los derechos de las féminas y regidora, registra su hoja en el desempeño general.

Independientemente de apelar al principio de equidad de género para las nominaciones que se determinen al acercarse el momento, lo que habla de ese segmento femenil que es puntal del tricolor, es su entrega y lealtad al trabajo. A las siglas que defiende fervientemente le suman el conocimiento de los territorios que recorren.

Margarita Urías Burgos, no da tregua en la tarea que encabeza en el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Asume su compromiso cuando está en las instituciones públicas y con el rol que le corresponde desarrollar como priista.

Premisa vital que muy a menudo se confunde por algunos personajes de la vida pública sinaloense y mexicana.

Y que hace que quienes dirigen esas instancias no asuman que la labor de gobierno es para todos y de la mano con todos. Sin privilegiar las filiaciones partidistas.



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