/ jueves 28 de febrero de 2019

Le pierden la confianza a Rocha

Por no entender razones a Rubén Rocha Moya lo pararon a lo brusco. Y entró a un trayecto escarpado de su obsesiva carrera por la gubernatura. Entre los mandamás de Morena en la ciudad de México le leyeron la cartilla, mientras en Sinaloa, el gobernador Quirino Ordaz Coppel le retiró sus simpatías y le marcó una fría distancia.

El senador que manipuló a nivel local la creencia de ser el depositario de todo el poder del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, al revelar que haría lo que quisiera sin que nadie lo molestara, transitó a uno de sus instantes más complicados, cuando la fiesta todavía no empieza.

Perdió el apoyo de los círculos morenistas de los gobiernos federal y estatal. Nacionalmente, le descompusieron la prisa que llevaba para imponer como dirigente sinaloense del Movimiento de Regeneración Nacional, a Juan de Dios Gámez, el hijo de un y entrañable amigo.

Y les advirtió al resto de las figuras que militan en esa agrupación, que ni se calentarán, porque en él recayó la autoridad para nombrar al sucesor de Raúl Elenes. Esto, por si alguien más, traía otra carta.

Pero el ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa “desbocó” su paso hacia la candidatura que aún está lejos. Desde el centro del país, ordenaron suspender la elección para la directiva de ese organismo. Ya lo dijo el Coordinador de Programas Sociales Federales, José Jaime Montes.

Mientras que el alcalde de Mazatlán, Guillermo Benitez los balconeó. El cónclave del que habló en el que los reunieron a todos, fue precisamente porque Rubén Rocha Moya los rebasó y se les adelantó en la lucha que libran hacia el 2021.

Olvidó que también su compañera en la Cámara Alta, Imelda Castro tiene su corazoncito y la quiso hacer a un lado como al resto de los presidentes municipales, que están en la jugada.

En tanto desde donde se ejerce el control político de la entidad, en principal personaje de Palacio de Gobierno, le desterró de los terrenos de las amistades políticas.

Lo “cacharon” en conversaciones en el que denostaba al más alto funcionario de esa sede ejecutiva. Penosamente, con quien estuvo de Coordinador de Asesores. Sin embargo, como en esta actividad todo se paga al guardarse las facturas, de momento está “congelado”.

Marco Antonio Osuna, en los reflectores.

En el poco tiempo que tiene como subsecretario de Gobierno de Sinaloa, Marco Antonio Osuna Moreno, se dilató como una pieza clave para las autoridades. El ex diputado que acompaña a Gonzalo Gómez Flores logró manejar con precisión los hilos que generan estabilidad política y social a la entidad.

Le apostó al diálogo y lo impuso como una estrategia para el tratamiento de los diversos conflictos. Impulsa el fortalecimiento de las relaciones con los partidos políticos y de los protagonistas que le dan vida al dinámico escenario.

Le lealtad es parte de su formación. No hace mucho que reafirmó que está hecho de un solo material, cuando los opositores le ofrecieron la posibilidad de ser abanderado a un cargo de elección popular en 2018, y ante la desbandada y las traiciones, le refrendó su fidelidad al Partido Revolucionario Institucional, de cuyo partido proviene el gobernador Quirino Ordaz Coppel.

Seguramente entre los priistas lo miran como uno de los activos que llena el perfil para contender en las elecciones del año 2021 en que se renovará el gobierno estatal, las alcaldías y las diputaciones locales.

Y dentro de la administración pública es visto como una figura de resultados que podría ser rentable también electoralmente.

No es el mismo caso de su paisano Álvaro Ruelas Echave, a quien desde su estancia en la Secretaría de Desarrollo Urbano, le detectaron recientemente algunas irregularidades y le ocasionaron la pérdida de confianza, cuando es lo que más se cuestiona por la sociedad.

Todo será cuestión de esperar.


Por no entender razones a Rubén Rocha Moya lo pararon a lo brusco. Y entró a un trayecto escarpado de su obsesiva carrera por la gubernatura. Entre los mandamás de Morena en la ciudad de México le leyeron la cartilla, mientras en Sinaloa, el gobernador Quirino Ordaz Coppel le retiró sus simpatías y le marcó una fría distancia.

El senador que manipuló a nivel local la creencia de ser el depositario de todo el poder del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, al revelar que haría lo que quisiera sin que nadie lo molestara, transitó a uno de sus instantes más complicados, cuando la fiesta todavía no empieza.

Perdió el apoyo de los círculos morenistas de los gobiernos federal y estatal. Nacionalmente, le descompusieron la prisa que llevaba para imponer como dirigente sinaloense del Movimiento de Regeneración Nacional, a Juan de Dios Gámez, el hijo de un y entrañable amigo.

Y les advirtió al resto de las figuras que militan en esa agrupación, que ni se calentarán, porque en él recayó la autoridad para nombrar al sucesor de Raúl Elenes. Esto, por si alguien más, traía otra carta.

Pero el ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa “desbocó” su paso hacia la candidatura que aún está lejos. Desde el centro del país, ordenaron suspender la elección para la directiva de ese organismo. Ya lo dijo el Coordinador de Programas Sociales Federales, José Jaime Montes.

Mientras que el alcalde de Mazatlán, Guillermo Benitez los balconeó. El cónclave del que habló en el que los reunieron a todos, fue precisamente porque Rubén Rocha Moya los rebasó y se les adelantó en la lucha que libran hacia el 2021.

Olvidó que también su compañera en la Cámara Alta, Imelda Castro tiene su corazoncito y la quiso hacer a un lado como al resto de los presidentes municipales, que están en la jugada.

En tanto desde donde se ejerce el control político de la entidad, en principal personaje de Palacio de Gobierno, le desterró de los terrenos de las amistades políticas.

Lo “cacharon” en conversaciones en el que denostaba al más alto funcionario de esa sede ejecutiva. Penosamente, con quien estuvo de Coordinador de Asesores. Sin embargo, como en esta actividad todo se paga al guardarse las facturas, de momento está “congelado”.

Marco Antonio Osuna, en los reflectores.

En el poco tiempo que tiene como subsecretario de Gobierno de Sinaloa, Marco Antonio Osuna Moreno, se dilató como una pieza clave para las autoridades. El ex diputado que acompaña a Gonzalo Gómez Flores logró manejar con precisión los hilos que generan estabilidad política y social a la entidad.

Le apostó al diálogo y lo impuso como una estrategia para el tratamiento de los diversos conflictos. Impulsa el fortalecimiento de las relaciones con los partidos políticos y de los protagonistas que le dan vida al dinámico escenario.

Le lealtad es parte de su formación. No hace mucho que reafirmó que está hecho de un solo material, cuando los opositores le ofrecieron la posibilidad de ser abanderado a un cargo de elección popular en 2018, y ante la desbandada y las traiciones, le refrendó su fidelidad al Partido Revolucionario Institucional, de cuyo partido proviene el gobernador Quirino Ordaz Coppel.

Seguramente entre los priistas lo miran como uno de los activos que llena el perfil para contender en las elecciones del año 2021 en que se renovará el gobierno estatal, las alcaldías y las diputaciones locales.

Y dentro de la administración pública es visto como una figura de resultados que podría ser rentable también electoralmente.

No es el mismo caso de su paisano Álvaro Ruelas Echave, a quien desde su estancia en la Secretaría de Desarrollo Urbano, le detectaron recientemente algunas irregularidades y le ocasionaron la pérdida de confianza, cuando es lo que más se cuestiona por la sociedad.

Todo será cuestión de esperar.


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