/ lunes 20 de enero de 2020

La UAS podría desbordarse a las calles

En un solo bloque y después de muchos años de no hacerlo, funcionarios y trabajadores docentes y administrativos de la UAS, salieron a las calles en varias ciudades del estado para protestar contra el Gobierno Federal que les suspendió la entrega de financiamiento ordinario y dejó sin quincena a sus familias. Las movilizaciones podrían desbordarse como nunca, si para este lunes no les resuelven esa demanda colectiva.

Desde el viernes pasado, la comunidad universitaria entró a los terrenos de los reclamos. Luego a una tregua cuando altos colaboradores de la SEP comprometieron subsanar la falta, ominosa porque despojó del sustento a miles de ellos. Aunque no se fueron a dormir.

En las horas subsiguientes se vivió un clima de calma, pero todos permanecieron acuartelados. Listos para rebosar la vía pública y sumar en esta lucha, a los escolares que están dispuestos a tomar las plazas públicas y que este día esperarán respuestas.

El secretario general de la Sección Académicos del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa, maestro en ciencias José Carlos Aceves Tamayo abrió el primer frente el jueves. Encabezó los primeros movimientos en puntos estratégicos tanto de la capital como de los municipios del norte y del sur de la entidad.

La consigna la centró en que en los días que vienen se radicalizarán acciones que permitirán realizar plantones y marchas de millares de estudiantes, profesores e integrantes de la clase trabajadora.

Uno de los efectos iniciales es que quienes conforman la planta laboral, se quedaron sin dinero para solventar sus necesidades básicas y las bases estudiantiles, inmediatamente se solidarizaron al hecho.

Lo que significa que ante el peligro inminente de que se interrumpan las clases por falta de pago, el alcance colateral será en perjuicio de los alumnos en un plan en que las protestas se extenderán hasta la Ciudad de México. Y rebasarán los límites de las escuelas.

El líder del Suntuas Académicos en coordinación con su similar del gremio Administrativo y de Intendencia, Marisela Pérez Carrillo, llamaron a resistir, persistir pero no a desistir. Saben lo que hay de fondo en este conflicto, que por motivos políticos tuvo repercusiones financieras y luego sociales.

El mensaje, en realidad entrañó que la pelea para que les normalicen el suministro de ingresos será hasta las últimas consecuencias. Ir hasta donde con quien topen.

Desde el mediodía del 16 del mes en curso, en reuniones emergentes se definieron una serie de tácticas. Entre éstas, las de aumentar la presión sobre las autoridades federales y de tomar prácticamente la sede del Congreso del Estado.

De comienzo, copiosos segmentos humanos se apoderaron de algunos cruceros viales de la capital sinaloense y de otras. Rápidamente informaron a los automovilistas y a los transeúntes del porqué de su actuación y apelaron a la solidaridad de los ciudadanos que verbalmente se sumaron a la causa.

Por la tarde del 17 de los corrientes, datos del rector de la máxima casa de estudios Juan Eulogio Guerra, conjuraron momentáneamente las manifestaciones. Tras sostener una reunión con funcionarios de la Secretaría de Educación Pública en la Ciudad de México, le prometieron que a más tardar el 20 contarán con los fondos suficientes para subsanar la primera quincena de enero.

Sin embargo, la clase trabajadora advirtió que estará despierta. Porque percibe que esta tardanza, es parte de una arremetida contra la institución de enseñanza superior sinaloense, proveniente desde la Presidencia de la República.

Y de ser así, instalarán su cuartel de defensa en las calles.

En un solo bloque y después de muchos años de no hacerlo, funcionarios y trabajadores docentes y administrativos de la UAS, salieron a las calles en varias ciudades del estado para protestar contra el Gobierno Federal que les suspendió la entrega de financiamiento ordinario y dejó sin quincena a sus familias. Las movilizaciones podrían desbordarse como nunca, si para este lunes no les resuelven esa demanda colectiva.

Desde el viernes pasado, la comunidad universitaria entró a los terrenos de los reclamos. Luego a una tregua cuando altos colaboradores de la SEP comprometieron subsanar la falta, ominosa porque despojó del sustento a miles de ellos. Aunque no se fueron a dormir.

En las horas subsiguientes se vivió un clima de calma, pero todos permanecieron acuartelados. Listos para rebosar la vía pública y sumar en esta lucha, a los escolares que están dispuestos a tomar las plazas públicas y que este día esperarán respuestas.

El secretario general de la Sección Académicos del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa, maestro en ciencias José Carlos Aceves Tamayo abrió el primer frente el jueves. Encabezó los primeros movimientos en puntos estratégicos tanto de la capital como de los municipios del norte y del sur de la entidad.

La consigna la centró en que en los días que vienen se radicalizarán acciones que permitirán realizar plantones y marchas de millares de estudiantes, profesores e integrantes de la clase trabajadora.

Uno de los efectos iniciales es que quienes conforman la planta laboral, se quedaron sin dinero para solventar sus necesidades básicas y las bases estudiantiles, inmediatamente se solidarizaron al hecho.

Lo que significa que ante el peligro inminente de que se interrumpan las clases por falta de pago, el alcance colateral será en perjuicio de los alumnos en un plan en que las protestas se extenderán hasta la Ciudad de México. Y rebasarán los límites de las escuelas.

El líder del Suntuas Académicos en coordinación con su similar del gremio Administrativo y de Intendencia, Marisela Pérez Carrillo, llamaron a resistir, persistir pero no a desistir. Saben lo que hay de fondo en este conflicto, que por motivos políticos tuvo repercusiones financieras y luego sociales.

El mensaje, en realidad entrañó que la pelea para que les normalicen el suministro de ingresos será hasta las últimas consecuencias. Ir hasta donde con quien topen.

Desde el mediodía del 16 del mes en curso, en reuniones emergentes se definieron una serie de tácticas. Entre éstas, las de aumentar la presión sobre las autoridades federales y de tomar prácticamente la sede del Congreso del Estado.

De comienzo, copiosos segmentos humanos se apoderaron de algunos cruceros viales de la capital sinaloense y de otras. Rápidamente informaron a los automovilistas y a los transeúntes del porqué de su actuación y apelaron a la solidaridad de los ciudadanos que verbalmente se sumaron a la causa.

Por la tarde del 17 de los corrientes, datos del rector de la máxima casa de estudios Juan Eulogio Guerra, conjuraron momentáneamente las manifestaciones. Tras sostener una reunión con funcionarios de la Secretaría de Educación Pública en la Ciudad de México, le prometieron que a más tardar el 20 contarán con los fondos suficientes para subsanar la primera quincena de enero.

Sin embargo, la clase trabajadora advirtió que estará despierta. Porque percibe que esta tardanza, es parte de una arremetida contra la institución de enseñanza superior sinaloense, proveniente desde la Presidencia de la República.

Y de ser así, instalarán su cuartel de defensa en las calles.

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