/ martes 7 de mayo de 2019

La hora del despertar del tigre

De frente a la insistencia de lanzar una ofensiva contra la emancipación de la Universidad Autónoma de Sinaloa, la imponente marcha que más de 10 mil universitarios protagonizaron el pasado primero de mayo en Culiacán, los sitió en la cima de la máxima enérgica de que “a la salida te espero”. A la primera muchedumbre que se enlistó, a nivel interno y externo se preparan bloques de defensa contra el autoritarismo que se avecina.

Lo primero que podría suceder en los próximos días, es que 20 mil estudiantes que se mostraron dispuestos, -de los más de 166 mil activos en los centros de enseñanza de los 18 municipios- acudan a tomar las instalaciones del Congreso del Estado. La mayoría entiende que las tres iniciativas que los ofensores de la UAS y los grupos oscuros que las presentaron, nada tienen que ver con el progreso educativo.

Solo es un pretexto, porque desde hace tiempo, la Alma Mater se encuentra entre las mejores instituciones de enseñanza superior del país. Y en la academia, la investigación y la cultura, disfruta de un reconocimiento internacional.

Sin embargo, de acuerdo a la campaña de información que se registra dentro de las aulas escolares y los espacios administrativos, las pretensiones que el partido mayoritario en el poder –Morena-, lo que desea es imponer el sello de la casa, para controlar todo.

Por la obstinación con que se busca la sumisión de esa comunidad, grupos de alumnos se comenzaron a organizar. Los maestros y las autoridades, cuyo rector Juan Eulogio Guerra encabezó el apoteósico contingente del Día del Desfile con el que se celebró el Día Internacional del Trabajo y la base trabajadora, resolvieron prácticamente a acuartelarse.

Para evitar la estocada, que se oculta con declaraciones contrarias, pero “de los dientes para afuera”, llevan a cabo una intensa compactación de fuerzas.

Porque avizoran, que ni a la Universidad Autónoma Indigenista ni a la Universidad Autónoma de Occidente, le dieron un tratamiento como la sacudida que le aguardan a la UAS.

Ya el titular de rectoría presidió el desfile de millares de defensores, la diputada local Angélica Díaz Quiñónez, desenvainó la espada para la lucha y se acomodó el escudo de guerra. Los alumnos cerraron sus libros para estar alertas. Los profesores y los trabajadores administrativos empuñarán sus instrumentos de labores para entrar a la batalla por la autonomía.

Con el apoyo de los padres de familias, los aliados de siempre, que atienden el llamado ante la pretensión de asalto que se socializa y con la que no están de acuerdo, se aprestan a la pelea contra los detractores del pasado y el Gobierno Federal que quiere “soltar el tigre”, pero que en la UAS, como lo dijo en una ocasión su ex rector Héctor Melesio Cuén Ojeda, se encontrarán con la hora del despertar de “un tigre dormido”. De un felino con más fuerza.

A menos que se impida a tiempo, una “pelea de tigres” que acarrearía impredecibles consecuencias.

Antonio Castañeda, de nuevo en la jugada.

Si el gobernador Quirino Ordaz Coppel, cumple su aviso por debajo de cable telefónico que envió a los actuales diputados locales priistas de que los que ya son legisladores y los que perdieron no serán de nuevo candidatos a cargos de elección popular para el 2021, la llegada de Francisco Antonio Castañeda verduzco al Instituto de Desarrollo Social del Gobierno estatal, lo coloca en el tablero como una pieza con futuro.

El puesto que asumió el viernes, es táctico. De “contacto” constante con la gente, con la que vota.

De frente a la insistencia de lanzar una ofensiva contra la emancipación de la Universidad Autónoma de Sinaloa, la imponente marcha que más de 10 mil universitarios protagonizaron el pasado primero de mayo en Culiacán, los sitió en la cima de la máxima enérgica de que “a la salida te espero”. A la primera muchedumbre que se enlistó, a nivel interno y externo se preparan bloques de defensa contra el autoritarismo que se avecina.

Lo primero que podría suceder en los próximos días, es que 20 mil estudiantes que se mostraron dispuestos, -de los más de 166 mil activos en los centros de enseñanza de los 18 municipios- acudan a tomar las instalaciones del Congreso del Estado. La mayoría entiende que las tres iniciativas que los ofensores de la UAS y los grupos oscuros que las presentaron, nada tienen que ver con el progreso educativo.

Solo es un pretexto, porque desde hace tiempo, la Alma Mater se encuentra entre las mejores instituciones de enseñanza superior del país. Y en la academia, la investigación y la cultura, disfruta de un reconocimiento internacional.

Sin embargo, de acuerdo a la campaña de información que se registra dentro de las aulas escolares y los espacios administrativos, las pretensiones que el partido mayoritario en el poder –Morena-, lo que desea es imponer el sello de la casa, para controlar todo.

Por la obstinación con que se busca la sumisión de esa comunidad, grupos de alumnos se comenzaron a organizar. Los maestros y las autoridades, cuyo rector Juan Eulogio Guerra encabezó el apoteósico contingente del Día del Desfile con el que se celebró el Día Internacional del Trabajo y la base trabajadora, resolvieron prácticamente a acuartelarse.

Para evitar la estocada, que se oculta con declaraciones contrarias, pero “de los dientes para afuera”, llevan a cabo una intensa compactación de fuerzas.

Porque avizoran, que ni a la Universidad Autónoma Indigenista ni a la Universidad Autónoma de Occidente, le dieron un tratamiento como la sacudida que le aguardan a la UAS.

Ya el titular de rectoría presidió el desfile de millares de defensores, la diputada local Angélica Díaz Quiñónez, desenvainó la espada para la lucha y se acomodó el escudo de guerra. Los alumnos cerraron sus libros para estar alertas. Los profesores y los trabajadores administrativos empuñarán sus instrumentos de labores para entrar a la batalla por la autonomía.

Con el apoyo de los padres de familias, los aliados de siempre, que atienden el llamado ante la pretensión de asalto que se socializa y con la que no están de acuerdo, se aprestan a la pelea contra los detractores del pasado y el Gobierno Federal que quiere “soltar el tigre”, pero que en la UAS, como lo dijo en una ocasión su ex rector Héctor Melesio Cuén Ojeda, se encontrarán con la hora del despertar de “un tigre dormido”. De un felino con más fuerza.

A menos que se impida a tiempo, una “pelea de tigres” que acarrearía impredecibles consecuencias.

Antonio Castañeda, de nuevo en la jugada.

Si el gobernador Quirino Ordaz Coppel, cumple su aviso por debajo de cable telefónico que envió a los actuales diputados locales priistas de que los que ya son legisladores y los que perdieron no serán de nuevo candidatos a cargos de elección popular para el 2021, la llegada de Francisco Antonio Castañeda verduzco al Instituto de Desarrollo Social del Gobierno estatal, lo coloca en el tablero como una pieza con futuro.

El puesto que asumió el viernes, es táctico. De “contacto” constante con la gente, con la que vota.

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