/ lunes 22 de febrero de 2021

La de Estrada y Graciela, lucha entre camarillas

En las dificultades que encuentra para su reelección, reside realmente la animadversión que la mafia maltrecha que preside lanza constantemente a la diputada local de Morena, Graciela Domínguez Nava, a la que llama cabeza de una camarilla mafiosa, el alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, quien cada día se aleja más de la oficina que hoy ocupa y que le angustia saber que más temprano que tarde tendrá que abandonar.

No hay nada que le preocupe al edil más que los acuerdos internos que los diversos sectores del morenismo compartieron para impedir que repita en el cargo. Lo miran como una vergüenza que les hizo ver la ciudadanía culiacanense, incluso desde antes de que asumiera. En ese círculo de indeseables, también están varios diputados locales y otros munícipes que difícilmente entrarán a la tómbola política electoral con posibilidades de seguir al frente.

En nada influyó el dictamen de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales del Congreso del Estado, que aprobó la municipalización de las sindicaturas de Juan José Ríos, en Guasave, y Eldorado, en la capital sinaloense.

La realidad, es que la legisladora que encabeza la Junta de Coordinación Política –que no es una palomita, por cierto-, fue la principal receptora del malestar de la sociedad, que buscó con quien quejarse y asi le ventiló sin contratiempo gran parte de sus maldiciones.

En seguidas ocasiones, lamentaron que el primer presidente municipal culiacanense que ganó con Movimiento de Regeneración Nacional, los maltratara e hiciera tantos desfiguros, cuando los electores votaron por un cambio, que aparentemente empeoró las cosas.

Desde antes, segmentos que se consideraron color moreno, ya intercambiaban opiniones e ideas para cerrar el paso al aludido.

Y fue precisamente la legisladora, la que se atrevió a tomar “el toro por los cuernos”. No lo quieren para que permanezca en el ayuntamiento, aunque él quiere insinuar que es una facción oficiosa, cuando muchos ciudadanos desean que se vaya..

No obstante, Jesús Estrada Ferreiro no halla con que piedra tirar. Desdeñó de antemano a generaciones de luchadores sociales que desde las sindicaturas de Eldorado y Juan José Ríos, murieron sin ver que se cristalizara su sueño.

Claramente que la decisión que se votará en el Pleno de la Cámara de Diputados, contiene un elemento electoral por el proceso que se registra, pero también es hora de que haya justicia para quienes por décadas recibieron solo una jugada de dedo en la boca, de legisladores que por intereses económicos y políticos, les dijeron si en tono de no.

Afirma Zavala ser un hombre de lealtad y compromiso.

De amplia trayectoria en el servicio público sinaloense y otras instituciones de tipo agropecuario, José Luis Zavala aclara a esta columna que hace más de un lustro se alejó por cuestiones de trabajo de figuras priistas con las que compartió escritorio y labores de campo.

No niega que mantiene con ellos vínculos de amistad que valora como tales y tampoco es su estilo desconocer a quien en algún momento le tendió la mano. Ello sería deslealtad a toda vista.

Sin embargo, esa cuestión elemental no significa que será la pieza que servirá como avanzada a corrientes del Partido Revolucionario Institucional para montarse en el proyecto por la gubernatura del morenista Rubén Rocha Moya, al que modestamente lo invitaron.

Fue asesor en varias dependencias de Gobierno del Estado. Y la cercanía con políticos como Pablo Moreno Cota, le valió por la discreción con que se manejó y por el respeto que impone como regla fundamental en lo todo que hace.

Esa postura habla bien de su intención legítima, de aprovechar la oportunidad de aportar su capacidad y conocimiento para una misión que busca fidelidades y compromisos que escasean entre la sociedad.

Su proximidad con los hijos del precandidato lo hizo llamativo y es por esta vía por la que intenta estar en la jugada, más no por codicias coyunturales de querer estar por estar.

En las dificultades que encuentra para su reelección, reside realmente la animadversión que la mafia maltrecha que preside lanza constantemente a la diputada local de Morena, Graciela Domínguez Nava, a la que llama cabeza de una camarilla mafiosa, el alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, quien cada día se aleja más de la oficina que hoy ocupa y que le angustia saber que más temprano que tarde tendrá que abandonar.

No hay nada que le preocupe al edil más que los acuerdos internos que los diversos sectores del morenismo compartieron para impedir que repita en el cargo. Lo miran como una vergüenza que les hizo ver la ciudadanía culiacanense, incluso desde antes de que asumiera. En ese círculo de indeseables, también están varios diputados locales y otros munícipes que difícilmente entrarán a la tómbola política electoral con posibilidades de seguir al frente.

En nada influyó el dictamen de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales del Congreso del Estado, que aprobó la municipalización de las sindicaturas de Juan José Ríos, en Guasave, y Eldorado, en la capital sinaloense.

La realidad, es que la legisladora que encabeza la Junta de Coordinación Política –que no es una palomita, por cierto-, fue la principal receptora del malestar de la sociedad, que buscó con quien quejarse y asi le ventiló sin contratiempo gran parte de sus maldiciones.

En seguidas ocasiones, lamentaron que el primer presidente municipal culiacanense que ganó con Movimiento de Regeneración Nacional, los maltratara e hiciera tantos desfiguros, cuando los electores votaron por un cambio, que aparentemente empeoró las cosas.

Desde antes, segmentos que se consideraron color moreno, ya intercambiaban opiniones e ideas para cerrar el paso al aludido.

Y fue precisamente la legisladora, la que se atrevió a tomar “el toro por los cuernos”. No lo quieren para que permanezca en el ayuntamiento, aunque él quiere insinuar que es una facción oficiosa, cuando muchos ciudadanos desean que se vaya..

No obstante, Jesús Estrada Ferreiro no halla con que piedra tirar. Desdeñó de antemano a generaciones de luchadores sociales que desde las sindicaturas de Eldorado y Juan José Ríos, murieron sin ver que se cristalizara su sueño.

Claramente que la decisión que se votará en el Pleno de la Cámara de Diputados, contiene un elemento electoral por el proceso que se registra, pero también es hora de que haya justicia para quienes por décadas recibieron solo una jugada de dedo en la boca, de legisladores que por intereses económicos y políticos, les dijeron si en tono de no.

Afirma Zavala ser un hombre de lealtad y compromiso.

De amplia trayectoria en el servicio público sinaloense y otras instituciones de tipo agropecuario, José Luis Zavala aclara a esta columna que hace más de un lustro se alejó por cuestiones de trabajo de figuras priistas con las que compartió escritorio y labores de campo.

No niega que mantiene con ellos vínculos de amistad que valora como tales y tampoco es su estilo desconocer a quien en algún momento le tendió la mano. Ello sería deslealtad a toda vista.

Sin embargo, esa cuestión elemental no significa que será la pieza que servirá como avanzada a corrientes del Partido Revolucionario Institucional para montarse en el proyecto por la gubernatura del morenista Rubén Rocha Moya, al que modestamente lo invitaron.

Fue asesor en varias dependencias de Gobierno del Estado. Y la cercanía con políticos como Pablo Moreno Cota, le valió por la discreción con que se manejó y por el respeto que impone como regla fundamental en lo todo que hace.

Esa postura habla bien de su intención legítima, de aprovechar la oportunidad de aportar su capacidad y conocimiento para una misión que busca fidelidades y compromisos que escasean entre la sociedad.

Su proximidad con los hijos del precandidato lo hizo llamativo y es por esta vía por la que intenta estar en la jugada, más no por codicias coyunturales de querer estar por estar.