/ sábado 20 de febrero de 2021

La arenga del engaño de Alejandro y Mario

En el acto del viernes en que el directivo nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas le tomó la protesta a Mario Zamora Gastélum como candidato de la alianza Va Por Sinaloa para la gubernatura que amarraron con el PAN y el PRD, la palabrería y el engaño de sus discursos, rememoró que se replicará a nivel local el proceso del 2018. “El trabajamos como nunca y perdimos como siempre”, encajará a la medida del fracasado historial del mochitense.

No hubo indicios, de que podrían ganar la contienda. El júbilo de las antiguas concentraciones de militantes y simpatizantes, no se escuchó ni se vio por ningún lado.

Le repetición del término ganar y ganaremos, que se machacó como maíz en el metate de piedra, recordó igualmente las frases que no se le cayeron de la boca hace más de dos años a José Antonio Meade. Pero el día de las votaciones quedó en el suelo sin poder levantarse.

El dirigente del Comité Ejecutivo Nacional del Revolucionario Institucional, seguramente destiló sangre bucal. Acusó de corrupción a los de enfrente y se quiso autoerigir en el jefe de la legión de los Santos. Obviamente que ni él ni el abanderado y ni los presentes se lo creyeron.

Era una cascada de mentís más. Los dos en sus intervenciones en la explanada de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa, presumieron que la gente, a los priistas, panistas y perredistas, les pidió, ¡júntense!

Entre los asistentes no faltó quien les cuestionara, ¿a qué horas y en dónde les solicitaron eso?

O, ¿cuándo le toman parecer a los cuadros o a la sociedad?

Aludieron a que el representante mexicano del priismo, jamás se molestó en consultar a las bases para resolver si él podía o no adjudicarse una candidatura a legislador federal, como lo hizo y, además las repartió entre sus familiares y amigos.

Y más caló a la concurrencia al afirmar que forman una coalición eficiente y potente con Acción Nacional y con el de la Revolución Democrático, ambos por cierto en la entidad, están huecos y sin señales de vida.

La misma tónica supuró Mario Zamora Gastélum. No se cansó de decir que triunfarán y que con orgullo presenta su hoja de vida limpia y honesta. Más no basta en hablar o exponer un papel en sentido figurado.

El priismo lo conoce, porque los adinerados como el candidato, no se mezclan con los de abajo. La mayoría se queja de su antipatía y aires de grandeza. De que pregona que estudió en el extranjero. En universidades de Europa.

De que obtendrá la victoria. Cada vez que participa en elecciones, lo señala como frases que se las lleva el viento.

Carece de ese clip con los pobladores que son los que votan.

Ya perdió la Alcaldía de Ahome y la Senaduría. En la disputa por el poder estatal, lo consideran como el rival más débil.

Se plantea que la lucha verdadera se registrará entre Sergio Torres Félix de Movimiento Ciudadano y Rubén Rocha Moya de Morena. Aunque pudiera crecer a una pelea de tres, si Héctor Melesio Cuén Ojeda decide ir solo por la silla que ocupa Quirino Ordaz Coppel, vía Partido Sinaloense.

Es suficiente ver que en el mitin del 18 no se respetaron ni las normas más pequeñas. Esos que señalaron a sus contrarios de no acatar las reglas, se pasaron por el “arco del triunfo” la medida anti covid-19 de sana distancia.

Estuvieron funcionarios del gabinete estatal, que podrían ser llamados a que expliquen porque no se quedaron en sus labores institucionales.

En el acto del viernes en que el directivo nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas le tomó la protesta a Mario Zamora Gastélum como candidato de la alianza Va Por Sinaloa para la gubernatura que amarraron con el PAN y el PRD, la palabrería y el engaño de sus discursos, rememoró que se replicará a nivel local el proceso del 2018. “El trabajamos como nunca y perdimos como siempre”, encajará a la medida del fracasado historial del mochitense.

No hubo indicios, de que podrían ganar la contienda. El júbilo de las antiguas concentraciones de militantes y simpatizantes, no se escuchó ni se vio por ningún lado.

Le repetición del término ganar y ganaremos, que se machacó como maíz en el metate de piedra, recordó igualmente las frases que no se le cayeron de la boca hace más de dos años a José Antonio Meade. Pero el día de las votaciones quedó en el suelo sin poder levantarse.

El dirigente del Comité Ejecutivo Nacional del Revolucionario Institucional, seguramente destiló sangre bucal. Acusó de corrupción a los de enfrente y se quiso autoerigir en el jefe de la legión de los Santos. Obviamente que ni él ni el abanderado y ni los presentes se lo creyeron.

Era una cascada de mentís más. Los dos en sus intervenciones en la explanada de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa, presumieron que la gente, a los priistas, panistas y perredistas, les pidió, ¡júntense!

Entre los asistentes no faltó quien les cuestionara, ¿a qué horas y en dónde les solicitaron eso?

O, ¿cuándo le toman parecer a los cuadros o a la sociedad?

Aludieron a que el representante mexicano del priismo, jamás se molestó en consultar a las bases para resolver si él podía o no adjudicarse una candidatura a legislador federal, como lo hizo y, además las repartió entre sus familiares y amigos.

Y más caló a la concurrencia al afirmar que forman una coalición eficiente y potente con Acción Nacional y con el de la Revolución Democrático, ambos por cierto en la entidad, están huecos y sin señales de vida.

La misma tónica supuró Mario Zamora Gastélum. No se cansó de decir que triunfarán y que con orgullo presenta su hoja de vida limpia y honesta. Más no basta en hablar o exponer un papel en sentido figurado.

El priismo lo conoce, porque los adinerados como el candidato, no se mezclan con los de abajo. La mayoría se queja de su antipatía y aires de grandeza. De que pregona que estudió en el extranjero. En universidades de Europa.

De que obtendrá la victoria. Cada vez que participa en elecciones, lo señala como frases que se las lleva el viento.

Carece de ese clip con los pobladores que son los que votan.

Ya perdió la Alcaldía de Ahome y la Senaduría. En la disputa por el poder estatal, lo consideran como el rival más débil.

Se plantea que la lucha verdadera se registrará entre Sergio Torres Félix de Movimiento Ciudadano y Rubén Rocha Moya de Morena. Aunque pudiera crecer a una pelea de tres, si Héctor Melesio Cuén Ojeda decide ir solo por la silla que ocupa Quirino Ordaz Coppel, vía Partido Sinaloense.

Es suficiente ver que en el mitin del 18 no se respetaron ni las normas más pequeñas. Esos que señalaron a sus contrarios de no acatar las reglas, se pasaron por el “arco del triunfo” la medida anti covid-19 de sana distancia.

Estuvieron funcionarios del gabinete estatal, que podrían ser llamados a que expliquen porque no se quedaron en sus labores institucionales.