/ lunes 4 de octubre de 2021

La actividad sísmica en Sinaloa y la prevención de riesgos

A lo largo del presente año, los diferentes medios de comunicación han dado cuenta de la frecuente actividad sísmica que se registra en nuestro estado, y si bien el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) ubica a Sinaloa entre el grupo de entidades de “riesgo bajo”, es muy importante que entre gobierno y sociedad extremar las precauciones para evitar cualquier posibilidad de afectaciones a la población civil y protegerse de cara a una situación de constantes cambios a nivel mundial.

De acuerdo a algunos medios que han dado seguimiento puntual a esta dinámica, desde el 9 de enero cuando se registraron un par de sismos con epicentro cerca de El Rosario, y los dos últimos cerca de La Cruz y de Eldorado, la actividad sísmica en Sinaloa ha sumado 53 registros en el Servicio Sismológico Nacional. Se trata de movimientos telúricos, la gran mayoría de magnitud 3.5 a 4.7 con un par que sobrepasan la magnitud 5.

Precisamente sobre este tema, hace algunos meses, asesorado por prestigiados amigos académicos de la Universidad Autónoma de Sinaloa, hicimos algunas valoraciones sobre la mejor manera de afrontar estos riesgos, con medidas efectivas del gobierno, normativas y de políticas públicas. Hoy, frente a esta recurrente realidad, quisiera compartirles algunas de esas valoraciones.

En nuestro estado la mayoría de los edificios públicos y privados fueron construidos en la década de los setenta y a principios de los ochenta, e incluso hay otros más antiguos. Por ejemplo, en Culiacán están los de Ciudad Universitaria, el Hospital del IMSS, la Secundaria Federal número 2, el hotel Executivo, el edificio de Bomberos y Cruz Roja, así como puentes que atraviesan los ríos.

Durante estas décadas los reglamentos de construcciónn no incluían especificaciones para el diseño anti sismo. Por lo tanto, en la actualidad y de acuerdo con la nueva normativa dicha infraestructura es calificada como estructuralmente obsoleta.

En caso de que se registrara un sismo severo, es necesario preguntarnos cuál sería el comportamiento de nuestra obsoleta infraestructura y si estamos preparados para administrar un desastre derivado de la ocurrencia de un fenómeno de esta naturaleza. Se trata de un serio problema que debe preocupar a la sociedad, pero sobre todo a las autoridades correspondientes para sumar esfuerzos y prevenir los posibles impactos en nuestras poblaciones.

En nuestra opinión, el problema debe resolverse a partir de atender dos cuestiones: en primer lugar, en las construcciones existentes, y con base en los procedimientos establecidos por el Cenapred, se debe diagnosticar el estado físico de las edificaciones para determinar su vulnerabilidad sísmica y plantear alternativas estructurales para reducir el riesgo de daños.

En segundo lugar, en las construcciones futuras se debe atender la zonificación sísmica del estado de Sinaloa establecida por la Comisión Federal de Electricidad (cfe) y plantear medidas estructurales que aseguren resistir los impactos de los sismos; para ello, los reglamentos de construcción de cada municipio deberán tener especificaciones de diseño y de construcción adecuadas. Para que esta medida sea efectiva, las autoridades municipales deberán establecer un sistema de vigilancia y verificación del cumplimiento de dichos reglamentos.

Además, debido al poder destructivo de los sismos de gran magnitud, se requieren estrategias eficientes con el fin de aumentar la seguridad estructural de viviendas, hospitales, edificios públicos, sistemas de agua potable, alcantarillado, electricidad, carreteras, etcétera, para que sigan funcionando adecuadamente. Por ello, es urgente que el gobierno de Sinaloa implemente varias medidas, como las siguientes:

1) Instalar por lo menos cuatro estaciones sísmicas que permitan monitorear y tener una vigilancia constante de los sismos que ocurran en la región, así como caracterizar la sismicidad en Sinaloa.

2) Realizar estudios de microzonificación sísmica para conocer las características de los sitios en que están edificadas las construcciones.

3) Hacer estudios de peligro sísmico para saber qué tan fuerte es el movimiento del terreno en un sitio cuando se presenta uno de estos fenómenos.

4) Evaluar el nivel de seguridad en los edificios de mayor importancia para la población, como hospitales, escuelas, puentes, etcétera, y para ello es necesario hacer estudios de vulnerabilidad sísmica.

5) Construir mapas de riesgo sísmico para detectar las zonas que podrían sufrir mayores daños a causa de estos desastres naturales, y fijar las medidas para minimizar dichos daños.

6) Implementar planes de emergencia y programas de capacitación constante al personal de Protección Civil y a la población; por ejemplo, realizar simulacros de manera periódica para crear una cultura de prevención.

7) Proveer de suficiente personal a los hospitales públicos y cuerpos de emergencia como Cruz Roja, Bomberos, Protección Civil, entre otros, así como dotarlos de infraestructura y tecnología para reaccionar eficiente y eficazmente.

8) Finalmente, es de gran importancia la creación de un reglamento específico de construcciones para cada ciudad sinaloense o un reglamento único para todo el estado, el cual deberá estar diseñado para considerar la ocurrencia de sismos de gran magnitud y contar con edificaciones cada vez más seguras ante los temblores.

Por último, subrayar que debemos tomar especial cuidado con la infraestructura educativa, pues de acuerdo a cifras oficiales del total de escuelas sólo 13.21% tiene señales de protección civil, 17.12% tiene rutas de evacuación, 25.49% tiene salidas de emergencia y 19.09% tiene zonas de seguridad.


Culiacán Sinaloa, a 4 de octubre del 2021.


Cuídense y si pueden quédense en casa.

A lo largo del presente año, los diferentes medios de comunicación han dado cuenta de la frecuente actividad sísmica que se registra en nuestro estado, y si bien el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) ubica a Sinaloa entre el grupo de entidades de “riesgo bajo”, es muy importante que entre gobierno y sociedad extremar las precauciones para evitar cualquier posibilidad de afectaciones a la población civil y protegerse de cara a una situación de constantes cambios a nivel mundial.

De acuerdo a algunos medios que han dado seguimiento puntual a esta dinámica, desde el 9 de enero cuando se registraron un par de sismos con epicentro cerca de El Rosario, y los dos últimos cerca de La Cruz y de Eldorado, la actividad sísmica en Sinaloa ha sumado 53 registros en el Servicio Sismológico Nacional. Se trata de movimientos telúricos, la gran mayoría de magnitud 3.5 a 4.7 con un par que sobrepasan la magnitud 5.

Precisamente sobre este tema, hace algunos meses, asesorado por prestigiados amigos académicos de la Universidad Autónoma de Sinaloa, hicimos algunas valoraciones sobre la mejor manera de afrontar estos riesgos, con medidas efectivas del gobierno, normativas y de políticas públicas. Hoy, frente a esta recurrente realidad, quisiera compartirles algunas de esas valoraciones.

En nuestro estado la mayoría de los edificios públicos y privados fueron construidos en la década de los setenta y a principios de los ochenta, e incluso hay otros más antiguos. Por ejemplo, en Culiacán están los de Ciudad Universitaria, el Hospital del IMSS, la Secundaria Federal número 2, el hotel Executivo, el edificio de Bomberos y Cruz Roja, así como puentes que atraviesan los ríos.

Durante estas décadas los reglamentos de construcciónn no incluían especificaciones para el diseño anti sismo. Por lo tanto, en la actualidad y de acuerdo con la nueva normativa dicha infraestructura es calificada como estructuralmente obsoleta.

En caso de que se registrara un sismo severo, es necesario preguntarnos cuál sería el comportamiento de nuestra obsoleta infraestructura y si estamos preparados para administrar un desastre derivado de la ocurrencia de un fenómeno de esta naturaleza. Se trata de un serio problema que debe preocupar a la sociedad, pero sobre todo a las autoridades correspondientes para sumar esfuerzos y prevenir los posibles impactos en nuestras poblaciones.

En nuestra opinión, el problema debe resolverse a partir de atender dos cuestiones: en primer lugar, en las construcciones existentes, y con base en los procedimientos establecidos por el Cenapred, se debe diagnosticar el estado físico de las edificaciones para determinar su vulnerabilidad sísmica y plantear alternativas estructurales para reducir el riesgo de daños.

En segundo lugar, en las construcciones futuras se debe atender la zonificación sísmica del estado de Sinaloa establecida por la Comisión Federal de Electricidad (cfe) y plantear medidas estructurales que aseguren resistir los impactos de los sismos; para ello, los reglamentos de construcción de cada municipio deberán tener especificaciones de diseño y de construcción adecuadas. Para que esta medida sea efectiva, las autoridades municipales deberán establecer un sistema de vigilancia y verificación del cumplimiento de dichos reglamentos.

Además, debido al poder destructivo de los sismos de gran magnitud, se requieren estrategias eficientes con el fin de aumentar la seguridad estructural de viviendas, hospitales, edificios públicos, sistemas de agua potable, alcantarillado, electricidad, carreteras, etcétera, para que sigan funcionando adecuadamente. Por ello, es urgente que el gobierno de Sinaloa implemente varias medidas, como las siguientes:

1) Instalar por lo menos cuatro estaciones sísmicas que permitan monitorear y tener una vigilancia constante de los sismos que ocurran en la región, así como caracterizar la sismicidad en Sinaloa.

2) Realizar estudios de microzonificación sísmica para conocer las características de los sitios en que están edificadas las construcciones.

3) Hacer estudios de peligro sísmico para saber qué tan fuerte es el movimiento del terreno en un sitio cuando se presenta uno de estos fenómenos.

4) Evaluar el nivel de seguridad en los edificios de mayor importancia para la población, como hospitales, escuelas, puentes, etcétera, y para ello es necesario hacer estudios de vulnerabilidad sísmica.

5) Construir mapas de riesgo sísmico para detectar las zonas que podrían sufrir mayores daños a causa de estos desastres naturales, y fijar las medidas para minimizar dichos daños.

6) Implementar planes de emergencia y programas de capacitación constante al personal de Protección Civil y a la población; por ejemplo, realizar simulacros de manera periódica para crear una cultura de prevención.

7) Proveer de suficiente personal a los hospitales públicos y cuerpos de emergencia como Cruz Roja, Bomberos, Protección Civil, entre otros, así como dotarlos de infraestructura y tecnología para reaccionar eficiente y eficazmente.

8) Finalmente, es de gran importancia la creación de un reglamento específico de construcciones para cada ciudad sinaloense o un reglamento único para todo el estado, el cual deberá estar diseñado para considerar la ocurrencia de sismos de gran magnitud y contar con edificaciones cada vez más seguras ante los temblores.

Por último, subrayar que debemos tomar especial cuidado con la infraestructura educativa, pues de acuerdo a cifras oficiales del total de escuelas sólo 13.21% tiene señales de protección civil, 17.12% tiene rutas de evacuación, 25.49% tiene salidas de emergencia y 19.09% tiene zonas de seguridad.


Culiacán Sinaloa, a 4 de octubre del 2021.


Cuídense y si pueden quédense en casa.