/ jueves 4 de febrero de 2021

Jorge Abel, el traidor y espía de Morena en el PRI

Sin mostrar un indicio de vergüenza, el ex alcalde priista de Mazatlán, Jorge Abel López Sánchez se convirtió en el traidor principal y el espía perverso al servicio del precandidato a la gubernatura de Morena, Rubén Rocha Moya, infiltrado en el Partido Revolucionario Institucional para conocer cómo piensan, que planean y que hacen los opositores en el proceso electoral actual.

Como un auténtico “corre, ve y dile”, desde el año pasado el ex delegado de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales pasó a ser el que hace los sondeos directos con los aspirantes al Gobierno del Estado del tricolor y de otros partidos.

La técnica era y es todavía hablar por teléfono con varios de ellos para concertar una cita individual y en ésta, “sacarles la sopa”. Asi enredó a muchos a los que hizo creer que por la fortuna que construyó y los cargos que desempeñó a la sombra del Revolucionario Institucional, le tenía lealtad a la marca.

Sin embargo, se equivocaron. Tarde entendieron que el ex funcionario federal que mentía continuamente al expresar la aparente defensa del priismo, no actuaba más que de una manera dolosa.

En el fondo, al conformar el Frente Político Sinaloa, que es membrete puro, accionó un arma para atacar a la fuerza partidista que lo llevó a ocupar importantes cargos públicos. Y amplió su acción hacia otros.

Así se paró frente a Héctor Melesio Cuén Ojeda, presidente del Partido Sinaloense para que le revelara su estrategia. Lo atosigó con llamadas y se le hacia el aparecido continuamente.

Igualmente pasó con Sergio Torres, pre candidato al Poder Ejecutivo estatal de Movimiento Ciudadano.

Se reunía con ellos y enseguida le informaba a Rubén Rocha Moya, lo que le decían.

La mayoría, descubrió que era una treta del ex edil mazatleco para justificar que el mandamás morenista lo aceptara en su proyecto. No hallaba como subirse al carro para “mamar de la ubre pública”.

Simplemente porque ninguno de los personajes necesitaba que el senador con licencia les mandara segundones cuando podían comunicarse sin mediadores y al tú por tú con los mismos.

Era evidente que a Jorge Abel López Sánchez no le quedaba otro recurso que el espionaje para meterse de lleno y traicionar al PRI al que todavía pertenece pero repudia y engaña.

Sin dejar de presumir que el próximo gobernador a quien dá por hecho, ya le ofreció hacerlo Secretario de Educación Pública y Cultura o de Desarrollo Social y Humano.

Y presume, algo que podría ser verdad: que fue el mandatario Quirino Ordaz Coppel el que lo insertó en la jugada del equipo del Movimiento de Regeneración Nacional de la entidad.

Eso hace reflexionar, ¿por qué cuestiona la alianza del PRI-PAN-PRD cuando el mantiene una relación de maridaje con los opositores que les arrebataron casi todo en 2018 al priismo? Solo que sea un pretexto para alcanzar sus vergonzantes y siniestros propósitos.

¿Quién destapará los negocios de Quirino que señala Sergio?

El pretenso a la silla de Sinaloa por Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix no se sale de la hoja de ruta y señala que al gobernador Quirino Ordaz Coppel le interesan más sus negocios o hacer dinero que la salud de las familias de la entidad.

Y no anda muy lejos, porque en las esferas del morenismo, con frecuencia comentan sobre, si su sucesor, se atreverá a destapar la caja de pandora para que lo persigan los demonios que el amenazó con soltar a sus antecesores, ante las fuertes inversiones que en espacios y clubes deportivos aplicó, pero que se duda que sea en beneficio de los ciudadanos.

Es del conocimiento que uno de los aspirantes acopia en un banco de datos documentos suficientes y de valor probatorio para armar un expediente que sirva para ajustar las cuentas.

El pre candidato de MC, en su último encuentro con los medios de comunicación social, también abordó el tema que se extendió hasta la pugna que tiene el Ejecutivo con el dirigente mexicano del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, con quien no pudo tener acuerdos para procesar las actuales candidaturas.

Ello por la proclividad que le encontraron de calificar como todo positivo que hace o no hace el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, cuando a juicio de las mayorías, tiene a los sinaloenses con el pie sobre el cuello.

Sin mostrar un indicio de vergüenza, el ex alcalde priista de Mazatlán, Jorge Abel López Sánchez se convirtió en el traidor principal y el espía perverso al servicio del precandidato a la gubernatura de Morena, Rubén Rocha Moya, infiltrado en el Partido Revolucionario Institucional para conocer cómo piensan, que planean y que hacen los opositores en el proceso electoral actual.

Como un auténtico “corre, ve y dile”, desde el año pasado el ex delegado de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales pasó a ser el que hace los sondeos directos con los aspirantes al Gobierno del Estado del tricolor y de otros partidos.

La técnica era y es todavía hablar por teléfono con varios de ellos para concertar una cita individual y en ésta, “sacarles la sopa”. Asi enredó a muchos a los que hizo creer que por la fortuna que construyó y los cargos que desempeñó a la sombra del Revolucionario Institucional, le tenía lealtad a la marca.

Sin embargo, se equivocaron. Tarde entendieron que el ex funcionario federal que mentía continuamente al expresar la aparente defensa del priismo, no actuaba más que de una manera dolosa.

En el fondo, al conformar el Frente Político Sinaloa, que es membrete puro, accionó un arma para atacar a la fuerza partidista que lo llevó a ocupar importantes cargos públicos. Y amplió su acción hacia otros.

Así se paró frente a Héctor Melesio Cuén Ojeda, presidente del Partido Sinaloense para que le revelara su estrategia. Lo atosigó con llamadas y se le hacia el aparecido continuamente.

Igualmente pasó con Sergio Torres, pre candidato al Poder Ejecutivo estatal de Movimiento Ciudadano.

Se reunía con ellos y enseguida le informaba a Rubén Rocha Moya, lo que le decían.

La mayoría, descubrió que era una treta del ex edil mazatleco para justificar que el mandamás morenista lo aceptara en su proyecto. No hallaba como subirse al carro para “mamar de la ubre pública”.

Simplemente porque ninguno de los personajes necesitaba que el senador con licencia les mandara segundones cuando podían comunicarse sin mediadores y al tú por tú con los mismos.

Era evidente que a Jorge Abel López Sánchez no le quedaba otro recurso que el espionaje para meterse de lleno y traicionar al PRI al que todavía pertenece pero repudia y engaña.

Sin dejar de presumir que el próximo gobernador a quien dá por hecho, ya le ofreció hacerlo Secretario de Educación Pública y Cultura o de Desarrollo Social y Humano.

Y presume, algo que podría ser verdad: que fue el mandatario Quirino Ordaz Coppel el que lo insertó en la jugada del equipo del Movimiento de Regeneración Nacional de la entidad.

Eso hace reflexionar, ¿por qué cuestiona la alianza del PRI-PAN-PRD cuando el mantiene una relación de maridaje con los opositores que les arrebataron casi todo en 2018 al priismo? Solo que sea un pretexto para alcanzar sus vergonzantes y siniestros propósitos.

¿Quién destapará los negocios de Quirino que señala Sergio?

El pretenso a la silla de Sinaloa por Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix no se sale de la hoja de ruta y señala que al gobernador Quirino Ordaz Coppel le interesan más sus negocios o hacer dinero que la salud de las familias de la entidad.

Y no anda muy lejos, porque en las esferas del morenismo, con frecuencia comentan sobre, si su sucesor, se atreverá a destapar la caja de pandora para que lo persigan los demonios que el amenazó con soltar a sus antecesores, ante las fuertes inversiones que en espacios y clubes deportivos aplicó, pero que se duda que sea en beneficio de los ciudadanos.

Es del conocimiento que uno de los aspirantes acopia en un banco de datos documentos suficientes y de valor probatorio para armar un expediente que sirva para ajustar las cuentas.

El pre candidato de MC, en su último encuentro con los medios de comunicación social, también abordó el tema que se extendió hasta la pugna que tiene el Ejecutivo con el dirigente mexicano del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, con quien no pudo tener acuerdos para procesar las actuales candidaturas.

Ello por la proclividad que le encontraron de calificar como todo positivo que hace o no hace el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, cuando a juicio de las mayorías, tiene a los sinaloenses con el pie sobre el cuello.