/ jueves 21 de mayo de 2020

Guerra de micrófonos, La historia continúa

Lo prometido es deuda. Continuaremos con algunas historias y anécdotas relacionadas con el fútbol de Culiacán, algunas contadas hace muchos años por los propios protagonistas y otros son vivencias del autor de este espacio. En esta ocasión, le hemos dado el título de “guerra de micrófonos”, porque trata de quienes en tiempos pasados nos dimos a la tarea de transmitir por radio y televisión etapas futboleras inolvidables.

Cuando inicié mi trabajo como cronista deportivo en El Sol de Sinaloa, periódico al que ingresé en septiembre de 1970, luego de laborar en El Sol del Pacífico, mi aspiración era continuar en la misma línea: reportero de primera plana. Pero nada, no había lugar en la plantilla, en donde la estrella era Mario Montijo. Solo había una alternativa. Un solo puesto: cronista deportivo y pues ante la necesidad y sin conocer ni “papa” de cómo escribir una crónica acepté el puesto.

Me puse bajo las órdenes de don Agustín D. Valdez, convirtiéndome en su brazo derecho. En la primera semana, escribí de box, béisbol y fútbol. Inmediatamente captó cual era mi “fuerte”. A raíz de ello nació esta columna. Don Agustín, era amo y señor de las transmisiones de béisbol, hablar de fútbol no parecía para nada de su agrado, pero le empezó a dar su lugar en el periódico a partir de mis amplias coberturas.

Un día, o más bien una noche de parranda, tras una función de box, fuimos a una restaurante ubicado por el bulevar Zapata, cuyo dueño era Trinidad Martín del campo, ya fallecido. Ahí, entre unas buenas chelas me dijo: “hace varios años, no muchos, jugué fútbol con un equipo que patrocinaba Carta Blanca, pero era muy malo y dejé eso por la paz, pero ya conocido por mis transmisiones de béisbol por la radio, me propuso esa firma comercial, transmitir los juegos de fútbol de primera fuerza. Tiempos –dijo- en la que como hoy, el estadio se llenaba hasta el tope en juegos muy especiales”.

“Pero no es todo –me comentó- también Roy Campos, transmitía los mismos juegos pero patrocinado por la otra cervecería. Sí, al mismo tiempo pero nunca juntos, él casi en una orilla del terreno de juego y yo en la otra”.

Esta anécdota, estimado lector, nos la confirmó Rafael Armando Guerra Miguel y otros jugadores de antaño. Lo curioso del caso es que ambos cronistas eran conocidos sobre todo porque su pasión fue el béisbol. Conocí a Roy Campos, hace muchos años porque continuaba enviando una columna a El Sol. También él me narró ese pasaje de su vida como cronista. Roy (ya fallecido)me comentó en una ocasión durante un desayuno del Patronato Impulsor del Deporte (esa es otra historia): “Toño ahora tú eres el culpable del éxito del fútbol en Culiacán”. ¿Y qué creen? Me sentí como pavorreal porque provino de un famoso cronista. Alguien más por ahí me dijo exactamente lo mismo hace poco más de un año.

Pero esa historia no terminó ahí.

Me enorgullece decirles que un buen día me hablaron del Canal Tres, para proponerme transmitir domingo a domingo el juego estelar de primera fuerza en el Universitario. Sin haber jamás tomado un micrófono en mis manos no desaproveché la oportunidad. Los partidos se grababan y “pasaban” diferidos por la tarde. Para ello, el canal construyó enorme torre de madera para subirlas cámaras y yo transmitía desde una pequeña banca pegada a la pared que dividía las gradas del campo, banca que aún existe, pero que ya nadie usa.

Inolvidable experiencia, pero aún hay más.

Con la llegada de la tercera división profesional, de Radio UAS, Celso Camacho, me invitó a transmitir los juegos de las Águilas dela UAS y Tacuarineros de Culiacán. Los clubes cubrían los gastos. Antes dela primera transmisión me puse a pensar una frase de inicio y me dije: “tiene que ser de patente”. Esta fue: “aficionados al deporte más popular del mundo: el fútbol, bienvenidos a la transmisión del partido, bla, bla, bla”.

Para terminar, otra experiencia igual de grata: transmitir por primera ocasión en la historia del fútbol de Sinaloa, un partido desde otro estado.” Las Águilas, ese año, no recuerdo cuál, calificaron a la ronda interzonal, su rival fue Ciudad Guzmán, Jalisco. Mi hijo, entonces un pequeño niño y yo, nos adelantamos viajando en el entonces Tren El Sinaloense y allá nos alcanzó Celso Camacho, quien con todo el equipo de radio UAS, se instaló en el graderío. Para ello obtuvo el permiso de un abarrotero ubicado frente al estadio para por la vía telefónica enviar la transmisión.

La calidad no fue del todo buena, pero no por culpa de Celso, ni de los aparatos, sino por el fuerte viento que sopló durante el partido. Mucha estática, fue la razón. Por aquí guardo un viejo casete como fiel evidencia. La ventaja para mí es que no tuve competencia. La guerra de micrófonos fue entre Roy y Agustín.

Lo prometido es deuda. Continuaremos con algunas historias y anécdotas relacionadas con el fútbol de Culiacán, algunas contadas hace muchos años por los propios protagonistas y otros son vivencias del autor de este espacio. En esta ocasión, le hemos dado el título de “guerra de micrófonos”, porque trata de quienes en tiempos pasados nos dimos a la tarea de transmitir por radio y televisión etapas futboleras inolvidables.

Cuando inicié mi trabajo como cronista deportivo en El Sol de Sinaloa, periódico al que ingresé en septiembre de 1970, luego de laborar en El Sol del Pacífico, mi aspiración era continuar en la misma línea: reportero de primera plana. Pero nada, no había lugar en la plantilla, en donde la estrella era Mario Montijo. Solo había una alternativa. Un solo puesto: cronista deportivo y pues ante la necesidad y sin conocer ni “papa” de cómo escribir una crónica acepté el puesto.

Me puse bajo las órdenes de don Agustín D. Valdez, convirtiéndome en su brazo derecho. En la primera semana, escribí de box, béisbol y fútbol. Inmediatamente captó cual era mi “fuerte”. A raíz de ello nació esta columna. Don Agustín, era amo y señor de las transmisiones de béisbol, hablar de fútbol no parecía para nada de su agrado, pero le empezó a dar su lugar en el periódico a partir de mis amplias coberturas.

Un día, o más bien una noche de parranda, tras una función de box, fuimos a una restaurante ubicado por el bulevar Zapata, cuyo dueño era Trinidad Martín del campo, ya fallecido. Ahí, entre unas buenas chelas me dijo: “hace varios años, no muchos, jugué fútbol con un equipo que patrocinaba Carta Blanca, pero era muy malo y dejé eso por la paz, pero ya conocido por mis transmisiones de béisbol por la radio, me propuso esa firma comercial, transmitir los juegos de fútbol de primera fuerza. Tiempos –dijo- en la que como hoy, el estadio se llenaba hasta el tope en juegos muy especiales”.

“Pero no es todo –me comentó- también Roy Campos, transmitía los mismos juegos pero patrocinado por la otra cervecería. Sí, al mismo tiempo pero nunca juntos, él casi en una orilla del terreno de juego y yo en la otra”.

Esta anécdota, estimado lector, nos la confirmó Rafael Armando Guerra Miguel y otros jugadores de antaño. Lo curioso del caso es que ambos cronistas eran conocidos sobre todo porque su pasión fue el béisbol. Conocí a Roy Campos, hace muchos años porque continuaba enviando una columna a El Sol. También él me narró ese pasaje de su vida como cronista. Roy (ya fallecido)me comentó en una ocasión durante un desayuno del Patronato Impulsor del Deporte (esa es otra historia): “Toño ahora tú eres el culpable del éxito del fútbol en Culiacán”. ¿Y qué creen? Me sentí como pavorreal porque provino de un famoso cronista. Alguien más por ahí me dijo exactamente lo mismo hace poco más de un año.

Pero esa historia no terminó ahí.

Me enorgullece decirles que un buen día me hablaron del Canal Tres, para proponerme transmitir domingo a domingo el juego estelar de primera fuerza en el Universitario. Sin haber jamás tomado un micrófono en mis manos no desaproveché la oportunidad. Los partidos se grababan y “pasaban” diferidos por la tarde. Para ello, el canal construyó enorme torre de madera para subirlas cámaras y yo transmitía desde una pequeña banca pegada a la pared que dividía las gradas del campo, banca que aún existe, pero que ya nadie usa.

Inolvidable experiencia, pero aún hay más.

Con la llegada de la tercera división profesional, de Radio UAS, Celso Camacho, me invitó a transmitir los juegos de las Águilas dela UAS y Tacuarineros de Culiacán. Los clubes cubrían los gastos. Antes dela primera transmisión me puse a pensar una frase de inicio y me dije: “tiene que ser de patente”. Esta fue: “aficionados al deporte más popular del mundo: el fútbol, bienvenidos a la transmisión del partido, bla, bla, bla”.

Para terminar, otra experiencia igual de grata: transmitir por primera ocasión en la historia del fútbol de Sinaloa, un partido desde otro estado.” Las Águilas, ese año, no recuerdo cuál, calificaron a la ronda interzonal, su rival fue Ciudad Guzmán, Jalisco. Mi hijo, entonces un pequeño niño y yo, nos adelantamos viajando en el entonces Tren El Sinaloense y allá nos alcanzó Celso Camacho, quien con todo el equipo de radio UAS, se instaló en el graderío. Para ello obtuvo el permiso de un abarrotero ubicado frente al estadio para por la vía telefónica enviar la transmisión.

La calidad no fue del todo buena, pero no por culpa de Celso, ni de los aparatos, sino por el fuerte viento que sopló durante el partido. Mucha estática, fue la razón. Por aquí guardo un viejo casete como fiel evidencia. La ventaja para mí es que no tuve competencia. La guerra de micrófonos fue entre Roy y Agustín.

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