/ jueves 24 de septiembre de 2020

En unos días se calentará el Congreso

En seis días más, el Congreso del Estado entrará a la etapa que asemejará a una olla de presión. Los espinosos temas como el matrimonio igualitario, el proyecto en pro del aborto y la legalización de la mariguana, serán inaplazables. Y si las posiciones se polarizan al interior, extenderán sus efectos hacia la sociedad que anticipadamente la partió en sectores en pugna.

A la polémica se le unirá un elemento que pudiera ser desagradable. La ligereza con la que actuarán algunos legisladores en este periodo ordinario de sesiones, que sin analizar mucho los asuntos, es probable que se dejen llevar más por sus aspiraciones políticas que por el contenido, la importancia y el beneficio o perjuicio, sustancias de los proyectos de ley que se procesen.

Porque casi la mitad de ellos, traen entre ceja y ceja la necesidad inmediata de entrar a la disputa por las candidaturas a las alcaldías o de brincar a un espacio en el Congreso de la Unión.

Más a aquellos que sin ser políticos de carrera, lograron el cargo sin algún esfuerzo e inversión, pero al probar las mieles del poder, adquirieron una adicción a las mismas.

Simplemente hay que recordar que cuando se discutió la iniciativa para que personas del mismo sexo, pudieran formalizar su relación con todo y los derechos correspondientes, la comunidad de Sinaloa se fragmentó. El recinto legislativo y sus alrededores fueron insuficientes para contener a los grupos que a favor y en contra acudieron más que a testificar la votación o el dictamen, a confrontarse verbalmente.

Esos segmentos al igual que los legisladores locales, esperan ansiosamente a que se reinicien los debates para levantarse en protestas o manifestaciones, según a dónde apunte el sentido.

Sin embargo, es indispensable señalar que aun cuando se votó en contra la propuesta sobre matrimonios igualitarios, en esta segunda oportunidad deberá pasar sin problemas. Porque las autoridades federales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación la remitieron a la Cámara Local para que se dictaminara como ya venía. No para que la sometieran al sufragio.

Porque era un mandato jurídico que no podía cambiarse.

Al final de ese suceso que lo lanzó por la borda, no hubo que esperar mucho. La comunidad que se consideró más afectada como la LGBTTT, sus amigos y sus familiares que se sumaron a respaldar, criticaron acremente a los legisladores a los que igualmente identificaron y exhibieron como homofóbicos.

A ellos todavía “los traen en sal”.

Afuera del Congreso del Estado, muchos están listos para emprender la defensa. Y adentro, unos se preparan para afrontar con táctica esos casos. Pero una gran parte de los legisladores, están con un pie en la puerta que los llevará a la carrera futurista sin que les interese lo que dejarán detrás.

Están con la calentura política en el nivel más alto. Sin entender que las elecciones que se avecinan serán muy diferentes a las del 2018.

Gerardo Vargas podría ser la sorpresa.

Aunque lo quieran descarrilar, será muy difícil sacar a Gerardo Vargas Landeros de la jugada por la gubernatura. El ex secretario general de Gobierno del Estado, está bajo los marcos de casi todas las puertas que conducen al arrancadero.

Las principales figuras de Morena que le cierran las puertas más por miedo a su trayectoria viva que a los defectos que le endilgan, pudieran llevarse una sorpresa mayúscula.

Es evidente que en la alianza morenista, repetirán como acompañantes para la elección del 2021, las fuerzas que inauguraran el arribo de la izquierda mexicana al poder Ejecutivo federal.

Y por allí es donde se desatará el nudo que otros lo miran como inquebrantable. En las negociaciones que el Partido del Trabajo planteará una o dos gubernaturas, la de nuestro estado estaría considerada.

Alberto Anaya, líder del PT en el país, está convencido de que Gerardo Vargas Landeros, desplegaría un papel con color a victoria para e año entrante.

Particularmente cuando los petistas son la segunda opción después de Movimiento de Regeneración Nacional, que crece y adquiere mayor consistencia social y política como parte de la izquierda mexicana.

En seis días más, el Congreso del Estado entrará a la etapa que asemejará a una olla de presión. Los espinosos temas como el matrimonio igualitario, el proyecto en pro del aborto y la legalización de la mariguana, serán inaplazables. Y si las posiciones se polarizan al interior, extenderán sus efectos hacia la sociedad que anticipadamente la partió en sectores en pugna.

A la polémica se le unirá un elemento que pudiera ser desagradable. La ligereza con la que actuarán algunos legisladores en este periodo ordinario de sesiones, que sin analizar mucho los asuntos, es probable que se dejen llevar más por sus aspiraciones políticas que por el contenido, la importancia y el beneficio o perjuicio, sustancias de los proyectos de ley que se procesen.

Porque casi la mitad de ellos, traen entre ceja y ceja la necesidad inmediata de entrar a la disputa por las candidaturas a las alcaldías o de brincar a un espacio en el Congreso de la Unión.

Más a aquellos que sin ser políticos de carrera, lograron el cargo sin algún esfuerzo e inversión, pero al probar las mieles del poder, adquirieron una adicción a las mismas.

Simplemente hay que recordar que cuando se discutió la iniciativa para que personas del mismo sexo, pudieran formalizar su relación con todo y los derechos correspondientes, la comunidad de Sinaloa se fragmentó. El recinto legislativo y sus alrededores fueron insuficientes para contener a los grupos que a favor y en contra acudieron más que a testificar la votación o el dictamen, a confrontarse verbalmente.

Esos segmentos al igual que los legisladores locales, esperan ansiosamente a que se reinicien los debates para levantarse en protestas o manifestaciones, según a dónde apunte el sentido.

Sin embargo, es indispensable señalar que aun cuando se votó en contra la propuesta sobre matrimonios igualitarios, en esta segunda oportunidad deberá pasar sin problemas. Porque las autoridades federales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación la remitieron a la Cámara Local para que se dictaminara como ya venía. No para que la sometieran al sufragio.

Porque era un mandato jurídico que no podía cambiarse.

Al final de ese suceso que lo lanzó por la borda, no hubo que esperar mucho. La comunidad que se consideró más afectada como la LGBTTT, sus amigos y sus familiares que se sumaron a respaldar, criticaron acremente a los legisladores a los que igualmente identificaron y exhibieron como homofóbicos.

A ellos todavía “los traen en sal”.

Afuera del Congreso del Estado, muchos están listos para emprender la defensa. Y adentro, unos se preparan para afrontar con táctica esos casos. Pero una gran parte de los legisladores, están con un pie en la puerta que los llevará a la carrera futurista sin que les interese lo que dejarán detrás.

Están con la calentura política en el nivel más alto. Sin entender que las elecciones que se avecinan serán muy diferentes a las del 2018.

Gerardo Vargas podría ser la sorpresa.

Aunque lo quieran descarrilar, será muy difícil sacar a Gerardo Vargas Landeros de la jugada por la gubernatura. El ex secretario general de Gobierno del Estado, está bajo los marcos de casi todas las puertas que conducen al arrancadero.

Las principales figuras de Morena que le cierran las puertas más por miedo a su trayectoria viva que a los defectos que le endilgan, pudieran llevarse una sorpresa mayúscula.

Es evidente que en la alianza morenista, repetirán como acompañantes para la elección del 2021, las fuerzas que inauguraran el arribo de la izquierda mexicana al poder Ejecutivo federal.

Y por allí es donde se desatará el nudo que otros lo miran como inquebrantable. En las negociaciones que el Partido del Trabajo planteará una o dos gubernaturas, la de nuestro estado estaría considerada.

Alberto Anaya, líder del PT en el país, está convencido de que Gerardo Vargas Landeros, desplegaría un papel con color a victoria para e año entrante.

Particularmente cuando los petistas son la segunda opción después de Movimiento de Regeneración Nacional, que crece y adquiere mayor consistencia social y política como parte de la izquierda mexicana.