/ lunes 14 de enero de 2019

Con Jesús Valdés en el PRI,  ¡se acabó la fiesta!


Es indudable, que Jesús Valdés Palazuelos en medio del trance en que se encuentra, denote que no sabe qué hacer con el Partido Revolucionario Institucional. En ese piélago de calamidades que ocasionó la destrucción del primero de julio, como presidente, tampoco entiende por dónde y cómo empezar. Y su extravió crece cuando la sociedad y los priistas lo miran como una víctima de la derrota.

No puede entonces prometer mucho, porque cuando aseguró que lograría la victoria, obtuvo el fracaso. Nadie le cree.

En la convocatoria con la que avisó que se renovarán los Comités Municipales y los Sectores, no hay resistencias. Todos están desesperados porque lleguen sus relevos y casi no acuden a sus oficinas.

Para colmo, no existe aquel interés en que se apuntaban muchos para entrar a la contienda.

Por ello, en realidad Gerardo Vargas Torres no pierde mucho cuando en un acto arbitrario advierten que lo harán a un lado de la dirigencia Red de Jóvenes por México del PRI en Sinaloa, en lo que los militantes ven con Jesús Valdez Palazuelos un proyecto de caso perdido.

Tampoco desaprovechó mucho, el ex munícipe de Culiacán, Antonio Castañeda al rechazar la propuesta del principal operador de Palacio de Gobierno, de aceptar un cargo de segundo nivel en el Comité Directivo Estatal del tricolor. “No es plato de segunda mesa” y además no quiso correr los riesgos innecesarios. La mayoría priista considera que con Jesús Valdés a la cabeza, se acabó la fiesta.

Chenel, por sus fueros, quito el gusto a Audómar.

José Manuel Valenzuela, no quiso que le durara mucho el gusto al dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática, Audómar Ahumada Quintero, cuando el dos de octubre que anunció su salida del Partido Sinaloense para construir la bancada perredista con Edgar Augusto Zatarain, el segundo, festejó ese hecho con sorna.

Todavía recuerda “Chenel”, que en su interior no se quedó a gusto y que en realidad traicionó al PAS que lo llevó como su candidato a legislador. Y que luego intentó rectificar pero ya no pudo. Sin embargo, para reparar un poco el daño y callar al presidente perredista, a los dos meses con dos días, abandonó la fracción perredista.

Curiosamente el mismo alcalde con licencia de Angostura, en ese momento, cuestionó, que el principal personaje del PRD en este caso, no dijo nada. No se vanaglorió.




Es indudable, que Jesús Valdés Palazuelos en medio del trance en que se encuentra, denote que no sabe qué hacer con el Partido Revolucionario Institucional. En ese piélago de calamidades que ocasionó la destrucción del primero de julio, como presidente, tampoco entiende por dónde y cómo empezar. Y su extravió crece cuando la sociedad y los priistas lo miran como una víctima de la derrota.

No puede entonces prometer mucho, porque cuando aseguró que lograría la victoria, obtuvo el fracaso. Nadie le cree.

En la convocatoria con la que avisó que se renovarán los Comités Municipales y los Sectores, no hay resistencias. Todos están desesperados porque lleguen sus relevos y casi no acuden a sus oficinas.

Para colmo, no existe aquel interés en que se apuntaban muchos para entrar a la contienda.

Por ello, en realidad Gerardo Vargas Torres no pierde mucho cuando en un acto arbitrario advierten que lo harán a un lado de la dirigencia Red de Jóvenes por México del PRI en Sinaloa, en lo que los militantes ven con Jesús Valdez Palazuelos un proyecto de caso perdido.

Tampoco desaprovechó mucho, el ex munícipe de Culiacán, Antonio Castañeda al rechazar la propuesta del principal operador de Palacio de Gobierno, de aceptar un cargo de segundo nivel en el Comité Directivo Estatal del tricolor. “No es plato de segunda mesa” y además no quiso correr los riesgos innecesarios. La mayoría priista considera que con Jesús Valdés a la cabeza, se acabó la fiesta.

Chenel, por sus fueros, quito el gusto a Audómar.

José Manuel Valenzuela, no quiso que le durara mucho el gusto al dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática, Audómar Ahumada Quintero, cuando el dos de octubre que anunció su salida del Partido Sinaloense para construir la bancada perredista con Edgar Augusto Zatarain, el segundo, festejó ese hecho con sorna.

Todavía recuerda “Chenel”, que en su interior no se quedó a gusto y que en realidad traicionó al PAS que lo llevó como su candidato a legislador. Y que luego intentó rectificar pero ya no pudo. Sin embargo, para reparar un poco el daño y callar al presidente perredista, a los dos meses con dos días, abandonó la fracción perredista.

Curiosamente el mismo alcalde con licencia de Angostura, en ese momento, cuestionó, que el principal personaje del PRD en este caso, no dijo nada. No se vanaglorió.



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