/ viernes 16 de agosto de 2019

Ana Gabriela: el ridículo

Ana Gabriela Guevara, sin duda una de las atletas más destacadas de todos los tiempos, si no es que la que más, especialmente porque se posicionó en la rama del atletismo en carreras de velocidad, algo para nada común en el deporte nacional, como muchos otros triunfadores, se colgó de su fama para convertirse en política a raíz de su retiro, determinación que tomó, si mal no recordamos, porque ya no tenía más apoyos para continuar en las pistas. Puede ser, pero ya también estaba a la vista su declive. Ella lo sabía y muy bien.

La bandera de la falta de apoyo, la llevó hacia los partidos de izquierda, mostrando con ello su inconformidad, cuando a esas alturas y gracias a sus triunfos más allá de Juegos Olímpicos y Panamericanos, que le dieron no solo medallas sino premios económicos, lo que realmente la sacó de la pobreza de antaño fue su participación en eventos internacionales totalmente profesionales. Su participación en esos circuitos, muy merecidamente, la llevaron a ganar muchos millones de dólares, pero no se conformó, quería más de los apoyos gubernamentales que son justificados solo para competencias no profesionales, aunque como todos atleta ganador, por otras vías obtenía ingresos extras, basta y sobra con vestir la marca de alguna empresa.

Ana Gabriela, se convirtió en diputada y ahora es jefa de la CONADE, pero en ambos puestos ha sido un simple florero y además, sin flores. Sumisa y actuación gris, acaba de hacer el gran ridículo al entregarle al presidente de México una medalla por su apoyo a la delegación mexicana que tan gran papel hizo en los Juegos Panamericanos.

Sí, caravana con sombrero ajeno, situación que uno de los atletas laureados se encargó de dejar bien claro: el éxito de hoy, no se debió para nada a la gestión del actual gobierno, fue producto de un trabajo de muchos años atrás y gracias al pundonor y a las muchas limosnas que los atletas y sus familias reunieron, porque hay que decirlo, tampoco de otros gobiernos recibían lo suficiente.

Pero no es todo.

Mire usted, eso de premiar a los atletas ganadores de medallas no es nada nuevo, es algo que siempre o casi siempre se ha hecho, situación que por lo visto estuvo a punto de no cumplirse. ¿Por qué?. Bueno, las autoridades encabezadas por el presidente de la república, tuvieron que echar mano de la venta de una casa para sacar parte de los fondos para premiar a los atletas. Es decir: si la casa del chino tramposo no hubiera existido…..lo dejamos a su interpretación estimado lector.

En el deporte mexicano, Ana Gabriela, ha recurrido a la misma cantaleta “nos dejaron un cochinero”. Y sí puede ser verdad, pero es su trabajo enderezar las cosas y darle sentido a su puesto, pero nada, sumisa, solo ha dicho que no tiene ni para pagar la luz y de pronto ¡zaz!, cierran el Centro Olímpico Mexicano, instalación que junto con el Centro de Alto Rendimiento, brinda a los deportistas todo lo indispensable para su preparación. Afortunadamente y por la presión de la victoria panamericana el gobierno federal, contra lo que no quería hacer, continuará otorgando becas a los deportistas de élite, becas que dejaron de recibir desde diciembre del año pasado. Nos parece justo que tanto los estímulos como las becas les sean entregados a los atletas y que estos realmente las utilicen para su preparación y no como sucede con las madres que en lugar de enviar a sus hijos a las guarderías gastan el apoyo como les viene en gana.

En el caso de los atletas, los triunfos hablarán y en base en ello sostendrán o no esas becas. Déjenos comentarle que en el medio deportivo las federaciones se convirtieron con el paso de los años en organismos llenos de corrupción y de vividores. Los fondos que reciben o recibían (desconocemos si todo continúa igual), se manejaban o manejan en total obscuridad. Resulta que si por ejemplo Sinaloa, cuanta con equis atleta de alto rendimiento, ganador incluso de medallas, las federaciones solicitan a los gobiernos estatales el dinero para sus giras y concentraciones con miras a eventos internacionales. Si no envían dinero, los atletas simplemente no van.

Pero eso sí, se adjudican siempre el mérito de los triunfos. Como usted puede ver a decisiones atinadas y otras no tanto. Eso sucede en todos los sexenios. No tenemos nada de que espantarnos.

Nos vemos la próxima semana. antoniovelazquez13@hotmail.com

Ana Gabriela Guevara, sin duda una de las atletas más destacadas de todos los tiempos, si no es que la que más, especialmente porque se posicionó en la rama del atletismo en carreras de velocidad, algo para nada común en el deporte nacional, como muchos otros triunfadores, se colgó de su fama para convertirse en política a raíz de su retiro, determinación que tomó, si mal no recordamos, porque ya no tenía más apoyos para continuar en las pistas. Puede ser, pero ya también estaba a la vista su declive. Ella lo sabía y muy bien.

La bandera de la falta de apoyo, la llevó hacia los partidos de izquierda, mostrando con ello su inconformidad, cuando a esas alturas y gracias a sus triunfos más allá de Juegos Olímpicos y Panamericanos, que le dieron no solo medallas sino premios económicos, lo que realmente la sacó de la pobreza de antaño fue su participación en eventos internacionales totalmente profesionales. Su participación en esos circuitos, muy merecidamente, la llevaron a ganar muchos millones de dólares, pero no se conformó, quería más de los apoyos gubernamentales que son justificados solo para competencias no profesionales, aunque como todos atleta ganador, por otras vías obtenía ingresos extras, basta y sobra con vestir la marca de alguna empresa.

Ana Gabriela, se convirtió en diputada y ahora es jefa de la CONADE, pero en ambos puestos ha sido un simple florero y además, sin flores. Sumisa y actuación gris, acaba de hacer el gran ridículo al entregarle al presidente de México una medalla por su apoyo a la delegación mexicana que tan gran papel hizo en los Juegos Panamericanos.

Sí, caravana con sombrero ajeno, situación que uno de los atletas laureados se encargó de dejar bien claro: el éxito de hoy, no se debió para nada a la gestión del actual gobierno, fue producto de un trabajo de muchos años atrás y gracias al pundonor y a las muchas limosnas que los atletas y sus familias reunieron, porque hay que decirlo, tampoco de otros gobiernos recibían lo suficiente.

Pero no es todo.

Mire usted, eso de premiar a los atletas ganadores de medallas no es nada nuevo, es algo que siempre o casi siempre se ha hecho, situación que por lo visto estuvo a punto de no cumplirse. ¿Por qué?. Bueno, las autoridades encabezadas por el presidente de la república, tuvieron que echar mano de la venta de una casa para sacar parte de los fondos para premiar a los atletas. Es decir: si la casa del chino tramposo no hubiera existido…..lo dejamos a su interpretación estimado lector.

En el deporte mexicano, Ana Gabriela, ha recurrido a la misma cantaleta “nos dejaron un cochinero”. Y sí puede ser verdad, pero es su trabajo enderezar las cosas y darle sentido a su puesto, pero nada, sumisa, solo ha dicho que no tiene ni para pagar la luz y de pronto ¡zaz!, cierran el Centro Olímpico Mexicano, instalación que junto con el Centro de Alto Rendimiento, brinda a los deportistas todo lo indispensable para su preparación. Afortunadamente y por la presión de la victoria panamericana el gobierno federal, contra lo que no quería hacer, continuará otorgando becas a los deportistas de élite, becas que dejaron de recibir desde diciembre del año pasado. Nos parece justo que tanto los estímulos como las becas les sean entregados a los atletas y que estos realmente las utilicen para su preparación y no como sucede con las madres que en lugar de enviar a sus hijos a las guarderías gastan el apoyo como les viene en gana.

En el caso de los atletas, los triunfos hablarán y en base en ello sostendrán o no esas becas. Déjenos comentarle que en el medio deportivo las federaciones se convirtieron con el paso de los años en organismos llenos de corrupción y de vividores. Los fondos que reciben o recibían (desconocemos si todo continúa igual), se manejaban o manejan en total obscuridad. Resulta que si por ejemplo Sinaloa, cuanta con equis atleta de alto rendimiento, ganador incluso de medallas, las federaciones solicitan a los gobiernos estatales el dinero para sus giras y concentraciones con miras a eventos internacionales. Si no envían dinero, los atletas simplemente no van.

Pero eso sí, se adjudican siempre el mérito de los triunfos. Como usted puede ver a decisiones atinadas y otras no tanto. Eso sucede en todos los sexenios. No tenemos nada de que espantarnos.

Nos vemos la próxima semana. antoniovelazquez13@hotmail.com

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