/ lunes 28 de enero de 2019

Al ISSSTE del gobierno de AMLO, priistas activos


A unas horas del arribo del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador a Mazatlán, integrantes de los sectores ciudadanos y morenistas de Sinaloa que se la jugaron en su campaña, se decepcionaron asombrosamente. La designación del nuevo delegado del ISSSTE –Marcial Silva Gómez-, reafirmó que la cadena de corrupción continuará inamovible y que ganaron más los adversarios priistas que los fieles al largo proyecto de 18 años del tabasqueño.

En pocas horas perdieron la esperanza al atestiguar el acto en que el mandatario le hizo un atractivo regalo al grupo del PRI sinaloense. Porque no se rompió el eslabón que unió desde siempre al antecesor Germán Contreras García con el hoy titular de la Delegación. Los dos protagonizaron el desvió de recursos financieros para el proselitismo del viejo cacique sindical del magisterio, Daniel Amador Gaxiola.

Por tanto, se advierte entre los derechohabientes que se perpetuarán en la institución las deficiencias en las tareas clínicas, la falta de medicamentos y de servicios subrogados para enfermos graves. Y seguirá el aterrizaje de “aviadores”, la ausencia de los médicos, que como uno de los parientes del Secretario estatal de Salud, Efrén Encinas, no asiste pero si cobra, mientras a los pacientes pierden tiempo y dinero en vueltas.

Y proliferará la transferencia que hacen los especialistas de derechohabientes a sus consultorios privados, para acrecentar sus fortunas.

Sin embargo, la imposición de Marcial Silva Gómez en las riendas del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, tiene su explicación. Es un arañazo de la figura dinosáurica del vetusto priista Ernesto Moreno Morales, que se niega a morir, y que es su suegro del primero.

Este último a su vez, es lacayo de Joel Ayala Almeida, dirigente de la corporativa Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado en el país. Por ahí se movió la estrategia que dejó boquiabiertos a los que se enfrentaron al Gobierno del Estado y al de la Federación de Enrique Peña Nieto, para respaldar a Andrés Manuel López Obrador.

Empezó a repetirse la historia de quienes se sacrificaron en pos de un ideal y que con Jesús Estrada Ferreiro en la alcaldía de Culiacán, vieron el primer ejemplo de perder ganando.

En esta trama del jueves en que se formalizó a Marcial Silva Gómez como delegado del organismo de salud, de nueva cuenta como si el primero de julio pasara de noche, perdieron las familias, los de Morena y la mayoría de los sinaloenses que fincaron su esperanza en lo que se planteó como un cambio de régimen y no solo de gobierno.

Con la presencia de directivos gremiales, que atestiguaron el suceso bajo presión.


A unas horas del arribo del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador a Mazatlán, integrantes de los sectores ciudadanos y morenistas de Sinaloa que se la jugaron en su campaña, se decepcionaron asombrosamente. La designación del nuevo delegado del ISSSTE –Marcial Silva Gómez-, reafirmó que la cadena de corrupción continuará inamovible y que ganaron más los adversarios priistas que los fieles al largo proyecto de 18 años del tabasqueño.

En pocas horas perdieron la esperanza al atestiguar el acto en que el mandatario le hizo un atractivo regalo al grupo del PRI sinaloense. Porque no se rompió el eslabón que unió desde siempre al antecesor Germán Contreras García con el hoy titular de la Delegación. Los dos protagonizaron el desvió de recursos financieros para el proselitismo del viejo cacique sindical del magisterio, Daniel Amador Gaxiola.

Por tanto, se advierte entre los derechohabientes que se perpetuarán en la institución las deficiencias en las tareas clínicas, la falta de medicamentos y de servicios subrogados para enfermos graves. Y seguirá el aterrizaje de “aviadores”, la ausencia de los médicos, que como uno de los parientes del Secretario estatal de Salud, Efrén Encinas, no asiste pero si cobra, mientras a los pacientes pierden tiempo y dinero en vueltas.

Y proliferará la transferencia que hacen los especialistas de derechohabientes a sus consultorios privados, para acrecentar sus fortunas.

Sin embargo, la imposición de Marcial Silva Gómez en las riendas del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, tiene su explicación. Es un arañazo de la figura dinosáurica del vetusto priista Ernesto Moreno Morales, que se niega a morir, y que es su suegro del primero.

Este último a su vez, es lacayo de Joel Ayala Almeida, dirigente de la corporativa Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado en el país. Por ahí se movió la estrategia que dejó boquiabiertos a los que se enfrentaron al Gobierno del Estado y al de la Federación de Enrique Peña Nieto, para respaldar a Andrés Manuel López Obrador.

Empezó a repetirse la historia de quienes se sacrificaron en pos de un ideal y que con Jesús Estrada Ferreiro en la alcaldía de Culiacán, vieron el primer ejemplo de perder ganando.

En esta trama del jueves en que se formalizó a Marcial Silva Gómez como delegado del organismo de salud, de nueva cuenta como si el primero de julio pasara de noche, perdieron las familias, los de Morena y la mayoría de los sinaloenses que fincaron su esperanza en lo que se planteó como un cambio de régimen y no solo de gobierno.

Con la presencia de directivos gremiales, que atestiguaron el suceso bajo presión.

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