/ martes 6 de abril de 2021

Abrámosle campo a la gente

Abrirle campo al campo, es abrirle campo a la gente. Suena trillado, pero es una verdad de a kilo: si al campo le va mal, a la gente le va terrible en su bolsillo. Eso ya no puede seguir siendo así.

El abandono y menosprecio del gobierno federal a sectores como la agricultura comercial, especialmente a la de esta región del país, la falta de pago oportuno y óptimo de las cosechas, sumado a los negativos resultados económicos por el manejo inepto de la pandemia del Covid-19, produjo un golpe a este sector y una suerte de “efecto dominó” que generó cierre de todo tamaño de empresas, y en consecuencia desempleo y mayor pobreza.

Por eso, quienes defienden el concepto de transformar, tienden una trampa, porque hay transformaciones que son malas, que son negativas, que son retroceso. Es necesario que nos enfoquemos en evolucionar, porque ello implica avanzar, es tener altura de miras, es aspirar a lograr cosas mejores, como en Sinaloa lo queremos.

En ese sentido, una evolución de fondo es lo que debemos plantear para el campo y la economía en Sinaloa. Y por eso que una propuesta central que planteo es crear una Financiera Estatal, que empiece a operar con mil millones de dólares, 500 millones del Banco Mundial y 500 millones del Banco Interamericano de Desarrollo, alrededor de 20 mil millones de pesos al tipo de cambio hoy, que alentarían a la planta productiva y a la economía.

Me lo dijo Muhammad Yunus, que fue Premio Nobel de la Paz y quien formó el Grameen Bank, un banco pensado para la gente más pobre: ‘Si solo pudiera utilizar una herramiento para combatir la pobreza, yo utilizara el crédito’.

Eso justamente es lo que vamos a hacer. Conocemos muy bien el tema del crédito. Trabajé en la Financiera Rural, nos tocó fundarla de origen, me tocó ser responsable en un estado, después en una región y posteriormente, en todo el país.

Sabemos cómo funciona el crédito y atrás del crédito está el creer en la gente, a la gente que vamos a prestarle dinero barato y a costo, a todo aquel que aspire a salir adelante por sus ganas, por su esfuerzo y su talento.

El sinaloense lo único que necesita es una oportunidad y esa oportunidad, puede ser un crédito barato, a costo. Se trata de que a la gente le vaya bien.

Hay que abrirles campo.

Abrirle campo al campo, es abrirle campo a la gente. Suena trillado, pero es una verdad de a kilo: si al campo le va mal, a la gente le va terrible en su bolsillo. Eso ya no puede seguir siendo así.

El abandono y menosprecio del gobierno federal a sectores como la agricultura comercial, especialmente a la de esta región del país, la falta de pago oportuno y óptimo de las cosechas, sumado a los negativos resultados económicos por el manejo inepto de la pandemia del Covid-19, produjo un golpe a este sector y una suerte de “efecto dominó” que generó cierre de todo tamaño de empresas, y en consecuencia desempleo y mayor pobreza.

Por eso, quienes defienden el concepto de transformar, tienden una trampa, porque hay transformaciones que son malas, que son negativas, que son retroceso. Es necesario que nos enfoquemos en evolucionar, porque ello implica avanzar, es tener altura de miras, es aspirar a lograr cosas mejores, como en Sinaloa lo queremos.

En ese sentido, una evolución de fondo es lo que debemos plantear para el campo y la economía en Sinaloa. Y por eso que una propuesta central que planteo es crear una Financiera Estatal, que empiece a operar con mil millones de dólares, 500 millones del Banco Mundial y 500 millones del Banco Interamericano de Desarrollo, alrededor de 20 mil millones de pesos al tipo de cambio hoy, que alentarían a la planta productiva y a la economía.

Me lo dijo Muhammad Yunus, que fue Premio Nobel de la Paz y quien formó el Grameen Bank, un banco pensado para la gente más pobre: ‘Si solo pudiera utilizar una herramiento para combatir la pobreza, yo utilizara el crédito’.

Eso justamente es lo que vamos a hacer. Conocemos muy bien el tema del crédito. Trabajé en la Financiera Rural, nos tocó fundarla de origen, me tocó ser responsable en un estado, después en una región y posteriormente, en todo el país.

Sabemos cómo funciona el crédito y atrás del crédito está el creer en la gente, a la gente que vamos a prestarle dinero barato y a costo, a todo aquel que aspire a salir adelante por sus ganas, por su esfuerzo y su talento.

El sinaloense lo único que necesita es una oportunidad y esa oportunidad, puede ser un crédito barato, a costo. Se trata de que a la gente le vaya bien.

Hay que abrirles campo.

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